sábado, 13 de marzo de 2010

Niños Soldados

Alrededor de 500.000 niños y niñas son obligados a participar activamente en cerca de 30 conflictos bélicos abiertos en todo el mundo. Niños y niñas a los que se cercena la infancia y se lastra el futuro.

Cientos de miles de niñas y niños de todo el planeta son reclutados a diario por ejércitos, grupos paramilitares, guerrillas y grupos armados. Pese a su corta edad, son obligados a servir al resto de miembros de la tropa, a trabajar como espías, como esclavos sexuales o a morir en primera línea de batalla. Son menores que, con frecuencia, sufren violaciones y agresiones, además de ver vulnerados sus derechos a un nivel de vida adecuado, a la educación y al bienestar que legítimamente les corresponde. Menores a los que la falta de control en el comercio internacional de armas les facilita el acceso a rifles, escopetas, bombas y municiones.

¿De qué estamos hablando?

Según la definición que vienen usando los organismos internacionales, un niño o niña soldado es cualquier persona menor de 18 años que forma parte de cualquier tipo de fuerza o movimiento armado, ya sea regular o irregular, en cualquier condición, incluyendo, pero no limitado a, cocineros, porteros, mensajeros y cualquier otra persona que acompañe a dichos grupos y no sea un familiar.

Su procedencia varía en función de los factores socioeconómicos y políticos que se den en su país. Muchos son secuestrados en la calle, sacados de las aulas o de campos de refugiados. Son forzados a salir de sus casas y colegios a punta de pistola o se les captura mientras juegan en el campo, en las calles, o caminan por la carretera. Otros se unen a los ejércitos y facciones armadas de forma teóricamente “voluntaria”, es decir, obligados por unas circunstancias que manipulan su voluntad. La desintegración de las familias a causa de los conflictos, la pobreza, la falta de recursos familiares, la carencia de servicios sociales que se hagan cargo de ellos, son otros factores que inciden en el reclutamiento de menores soldado.

En el mundo

Más de 500.000 menores de 18 años son reclutados en alrededor de una treintena de países. Unos 300.000 participan directamente en enfrentamientos armados, especialmente en el continente africano, donde la ONG Menores Soldado estima que hay más de 100.000 de ellos.

Entre 2001 y 2004, menores de 18 años participaron en conflictos en Afganistáìn, Angola, Burundi, Colombia, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Filipinas, Guinea, India, Iraq, Israel y Palestina, Indonesia, Liberia, Myanmar, Nepal, Rusia, Ruanda, Sri Lanka, Somalia, Sudán y Uganda.

Conforme a los datos de la citada ONG, se calcula que unos 30.000 menores ugandeses, denominados “viajeros nocturnos”, se desplazan en silencio en la oscuridad cada noche huyendo de sus hogares para no ser reclutados por el Ejército de Resistencia del Señor (LRA), que actúa desde 1987 y ha secuestrado a no menos de 25.000 menores para ser utilizados como soldados, esclavos sexuales y porteadores. De ellos, 7.500 son niñas, de las cuales un millar han concebido hijos durante su cautividad.

Según UNICEF, en Colombia alrededor de 15.000 niños forman parte de alguno de los ejércitos rebeldes o milicias que luchan en el país. Los principales grupos rebeldes y paramilitares han reclutado a niños de hasta 12 años. La guerra en Colombia ha obligado en los últimos 15 años a más de 3 millones de colombianos a desplazarse internamente, entre ellos más de un millón de niños y niñas. En Centroamérica, las guerras civiles de los años 80 y 90 en Guatemala y El Salvador produjeron matanzas y torturas generalizadas de niños, niñas y adolescentes.

En los últimos diez años dos millones de menores han resultado muertos a causa de una guerra mientras que otros 6 han quedado discapacitados o lesionados de por vida. Desde 2003, más de 14 millones de niños y niñas han sido desplazados dentro y fuera de sus países de origen y entre 8.000 y 10.000 menores han muerto o han quedado mutilados cada año debido a la explosión de minas terrestres.

Comercio de armas

Mientras una parte de la infancia mundial es maltratada, la industria del armamento continúa con su producción desaforada de armas y municiones y el comercio de las armas ligeras continúa sin ser regulado de manera real, efectiva e inequívoca.

En las situaciones de conflicto y de post conflicto, la libre circulación de armas ligeras, más de tres millones según estimaciones, estimula la violencia y la inseguridad, siendo los jóvenes y los niños las principales víctimas. El comercio de este tipo de armas sin control favorece además la proliferación de estos ejércitos de jóvenes.

Después de años de presión, ONG como Amnistía Internacional, Intermón Oxfam y Save the Children han visto como sus reclamaciones culminaban con la llegada al Congreso español del proyecto de ley de control sobre comercio de armas ligeras, denominada Ley sobre el Control del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso.

Por primera vez esta materia adquiere rango de ley y aumenta la transparencia en la venta de armas, ya que se da información sobre el uso final del producto y la naturaleza del usuario final, no como hasta ahora, que a través de países intermedios de la Unión Europea se estaban vendiendo armas a países en conflicto latinoamericanos y africanos. Además, se tendrá en cuenta si el país destinatario viola los derechos humanos o está sumergido en la pobreza.

Para terminar, un dato escalofriante, 640 millones de armas circulan por el mundo sin control y causan la muerte de una persona cada minuto.

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