lunes, 30 de marzo de 2015

El "ELN" dentro del Partido Socialista

El nombre de Ejército de Liberación Nacional de Bolivia (ELN-B) lo adopta el Comandante Ernesto Che Guevara en marzo de 1967 en la región de Ñancahuazú en la selva boliviana, para firmar el parte operativo del combate inaugural de la guerilla. La parte chilena de la organización que se constituyó como primer objetivo para apoyar las actividades del Che Guevara en Bolivia, pasa a denominarse sección chilena del ELN boliviano.

Los "elenos" chilenos fueron organizados por Arnoldo Camú al interior del Partido Socialista de Chile, y no alcanzaron a incorporarse a la guerrilla del Che. Pero contribuyeron a rescatar al grupo de cubanos sobrevivientes que lograron cruzar a Chile y que fueron acompañados hasta Tahiti por el presidente del Senado, Dr. Salvador Allende. 

Luego los "elenos" del PS brindaron apoyo a Inti Peredo Leigue, que reorganizaba el ELN en Bolivia. El hermano mayor de Inti, Coco Peredo, había caído en la guerrilla del Che. Los "elenos" chilenos construyeron redes de trabajo fronterizo y el Inti estuvo clandestinamente en Chile. Al regresar a Bolivia lo acompañaron algunos "elenos" chilenos, entre ellos el periodista Elmo Catalán Avilés, que más tarde fue asesinado en Cochabamba. Inti Peredo también cayó. El último esfuerzo por rehacer al ELN lo encabezó otro de los hermanos Peredo, Osvaldo. Pero una desafortunada experiencia guerrillera en Teoponte, en que también participaron chilenos, fue el fin del ELN.

El ELN chileno también desarrolló vínculos importantes con revolucionarios de Argentina y Uruguay y les prestó su solidaridad cuando muchos se exiliaron en Chile.

Los "elenos" chilenos continuaron algún tiempo organizados al interior del PS. Algunos de sus antiguos miembros participaron a comienzos de los 70 en la escolta del presidente Allende conocida como GAP. Otros fueron funcionarios, parlamentarios y dirigentes del PS. Participaron con entusiasmo en las tareas del gobierno popular.

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia, fue una organización político-militar de tipo internacional, creada por el Comandante Ernesto Che Guevara para llevar la guerrilla revolucionaria al cono sur del continente Americano. Su objetivo principal era desarrollar un foco guerrillero en las selvas de Bolivia, que sirviera como columna madre de la lucha armada liberadora en Sudamérica, desde donde se desprenderían columnas invasoras que llevarían la Revolución a los Países vecinos.

Desde un punto de vista Estratégico el foco guerrillero se ubica en las selvas de Ñancahuasu, al oriente de Bolivia, desde donde es factible trasladarse por la selva al Norte Argentino, al Paraguay y a Brasil.

Los organizadores clandestinos cubanos y Bolivianos desarrollan las vías de comunicación por esos países, desde los cuales ingresan la mayoría de los Guerrilleros y sus aseguramientos operativos a Bolivia.

Chile, que bajo la mirada del Che era el único país de Latinoamérica que podía llegar al Socialismo por la vía electoral y no armada, es elegido para ser una vía de comunicación y apoyo logística en hombres y material operativo al foco guerrillero Boliviano.

La red Revolucionaria Chilena o la llamada sección Chilena del ELN Boliviano comienza a ser formada en los momentos en que el Che está en combate en Bolivia. Con la ayuda y colaboración de Salvador Allende se comienza a crear al interior del Partido Socialista de Chile esa red operativo Revolucionaria. Entre los primeros que la conforman están Elmo Catalán, Tati Allende, Arnoldo Camú y algunos dirigentes sindicales Socialistas de la mina de Chuquicamata, ubicada en las cercanías de la ciudad de Calama, fronteriza con Bolivia.

La red Chilena del ELN se moviliza en el rescate de los Guerrilleros sobrevivientes de la Guerrilla del Che desde Bolivia, el 16 de febrero de 1968. Sus miembros se desparraman por las ciudades del extremo Norte Chileno y en los pasos fronterizos. Salvador Allende, en esos entonces, Presidente del Senado de Chile, acompaña personalmente a los Guerrilleros cubanos sobrevivientes a Tahiti, donde se los entrega indemnes al Embajador de Cuba en Francia.

El asesinato del Che en Bolivia -posterior a ser prisionero- y su heroica gesta guerrillera, remece las conciencias de los revolucionarios de todo el Mundo. En Chile, se releen sus obras y su imagen del Hombre Nuevo fortalecen los sueños de cambio revolucionario. Inti Peredo, el comisario político sobreviviente de la Guerrilla del Che. toma bajo su mando al ELN Boliviano y se traslada a Chile para ayudar al desarrollo de la sección Chilena.

Bajo el lema de "Volveremos a las montañas" se inicia el reclutamiento de guerrilleros internacionalistas Chilenos y cuadros de apoyo operativo para las redes clandestinas. A mediados del año 68, viajan con Inti Peredo a instrucción guerrillera en la Habana, mas de 20 revolucionarios Chilenos al mando de Elmo Catalán. En Santiago se crea el Estado Mayor de la Sección Chilena del ELN con Arnoldo Camú entre otros integrantes.

En el año 69 se apoya el trabajo de la organización clandestina del ELN en Bolivia, con los cuadros que quedaron de la red fundada por el Che y la residencia de algunos revolucionarios Chilenos. Elmo Catalán se instala en Cochabamba y es uno de los miembros del Estado Mayor del ELN Boliviano. Inti Peredo que reemprende la lucha del Che, muere combatiendo en La Paz el 9 de Septiembre de 1969.

A la muerte de Inti. lo sucede en el mando su hermano menor. el médico Chato Peredo. En el año 1970 se reinstala el foco guerrillero en las montañas de Teoponte, ubicadas en la zona del Alto Beni, región que había sido estudiada y elegida por el Che como alternativa a Ñancahuasu y a donde se dirigía cuándo es herido y capturado en la quebrada del Yuro en Octubre de 1967.

La guerrilla de Teoponte tiene una trágica suerte, los guerrilleros ingresan a la zona con la cobertura de ser alfabetizadores y a los pocos días de implantarse en el terreno atacan una mina de oro perteneciente a una compañía Norteamericana, secuestrando a dos de sus Ingenieros. Esta acción da a conocer al mundo que el ELN de Bolivia había vuelto a las Montañas, pero al mismo tiempo hace que desde el primer minuto tengan a las tropas anti-guerrilleras tras sus pasos. La persecución es implacable y el Ejército los empieza a aniquilar por la retaguardia, obligándolos a desplazarse prematuramente de sus depósitos de comida y cortándoles sus comunicaciones. A los pocos meses la Guerrilla de Teoponte es derrotada por los militares y por el hambre.

En la guerrilla habían más de una docena de combatientes internacionalistas Chilenos, de los cuales solo tres logran sobrevivir a esa experiencia. En Junio de 1970, Elmo Catalán muere junto a su compañera en Cochabamba. Los sobrevivientes de Teoponte logran a través de la Iglesia Boliviana y amparados por campesinos y mineros negociar su salida hacia Chile en los primeros días del año 71.

En el intertanto en Chile, que había pasado a ser la base de apoyo principal al combate guerrillero Boliviano, se intensifica el reclutamiento de revolucionarios y crece la organización del ELN. Todos los dirigentes chilenos y la mayoría de los cuadros de éste "Ejército del Che", tienen doble niilitancia en el Partido Socialista de Chile. En el año 68 su misión es la de reclutar guerrilleros para Teoponte, creación de redes de seguridad, informaciones, instrucción guerrillera, abastecimientos y acción operativo en las ciudades de Santiago, Valparaiso y las ciudades del Norte o fronterizas con Bolivia.

La importante cultura política de izquierda en Chile, la fundamental influencia de la herencia del Che y el ascenso de la lucha de clases, crea las condiciones para que la sección Chilena del ELN tenga un desarrollo mayor que solo una red de apoyo a la guerrilla en Bolivia.

En el interior del Partido Socialista de Chile -desde el año 1968- a partir de dirigentes y cuadros campesinos que habían recibido instrucción guerrillera en Cuba, y posterior al inicio de grandes huelgas, tomas de tierras y agitación campesina, se crea la "Organa", que era una organización clandestina político-militar que bajo la influencia de la Revolución Cubana y el ejemplo del Che se planteaba la preparación de la lucha armada. Esta "Organa" tiene un importante desarrollo fraccional en el PS, especialmente en los campesinos, obreros y los jóvenes. Con un ideario común y las mismas fuentes de reclutamiento, la "Organa" y el ELN se comunican y juntan en la acción, hasta que a fines del año 69 se unifican en una organización común que en homenaje al Che y a su legado, toma el nombre y el internacionalismo del ELN.

Este ELN unificado, apoya a Salvador Allende en la decisión de ser el candidato a la Presidencia de Chile por el P.S. e inicia importantes jornadas de reflexión y análisis político que lo llevan a decidir que en esos momentos Chile pasaba a ser el "eslabón débil" de la dominación imperialista en América, pues existía una gran ascenso y radicalización de la lucha de clases, fuertes organizaciones políticas de Izquierda tradicional y revolucionaria, acciones rupturistas del pueblo y grandes posibilidades de ganar la elección presidencial con Salvador Allende. Este proceso da por resultado que el ELN Chileno decida que el objetivo prioritario de su acción sea Chile y el secundario, el decidido apoyo político-militar a Bolivia.

Esta decisión estratégica se toma con el convencimiento profundo de que Allende triunfaría en la batalla presidencial, que el imperialismo, los militares y la burguesía financiera forzarían un golpe de Estado y que por tanto era fundamental la organización de la defensa armada del pueblo para derrotar ese golpe e iniciar una revolución socialista en Chile. El ELN consecuente con el "crear uno, dos, muchos Vietnam" del pensamiento Guevarista, desarrolla en el año 69 y el 70 escuelas de Instrucción para-militar y guerrilleras, en diversos lugares del territorio, de las cuales son conocidas, porque cayeron en manos de la represión, las Escuela de guerrilla urbana de Guayacán, en las inmediaciones de Santiago y la Escuela de guerrilla rural de Chaihuin, al sur de Valdivia.

Al triunfo de Allende en las urnas, el ELN junto al MIR Chileno ponen cuadros combatientes para la seguridad personal del Mandatario (GAP) y en el año 71, cuando llega a Chile el Chato Peredo con los sobrevivientes del la guerrilla de Teoponte, la dirección nacional del ELN decide seguir prestando apoyo internacionalista a todos los revolucionarios de América Latina pero separándose de los Bolivianos y dedicar todos sus mayores esfuerzos a la lucha en Chile, basada en la falta de autocrítica de los Bolivianos en los desastres de la citada guerrilla, y en su exigencia de que para los Chilenos la misión debería seguir siendo exclusivamente el apoyo y subordinación a Bolivia.

En el año 1971, en el congreso de la Serena del Partido Socialista de Chile, el ELN es mayoría, junto a Carlos Altamirano y la J.S, por lo que sus dirigentes son elegidos a las máximas instancias partidarias, lo que decide su disolución total en el PS.

Los cuadros militares y operativos del ELN crean la comisión de Defensa del PS, con su Aparato Militar, de Inteligencia y Contrainteligencia y el GAP con las guardia personal del compañero Presidente Salvador Allende.

La herencia del Ejército de Liberación Nacional creado por el Che en su heroica gesta de Bolivia, en relación a Chile, es además de su ejemplo y formación de conciencias teórico-políticas, la dimensión de la consecuencia revolucionaria hasta el triunfo o la muerte. El Legado del ELN Chileno es su Internacionalismo activo y consecuente, la formación de una generación de revolucionarios y la entrega de los combatientes del GAP y el Aparato Militar del PS, que defendieron a Allende y combatieron a los militares golpistas el 11 de Septiembre de 1973.

23 de agosto de 1936: asesinado Héctor Barreto

La noche de Juan y otros cuentos
Prólogo a la edición de 1958 publicada por Prensa Latinoamericana (PLA)

Mis padres tenían un negocio de libros viejos en San Diego. Allí conocí a Barreto. Él iba al boliche constantemente; conversábamos de libros y llegamos, poco a poco, a hacemos amigos. Corría el año 1932. Yo tenía 15 años y acababa de alargarme los pantalones. Seguramente él también. He precisado que fue el año 1932 cuando lo conocí, porque recuerdo que él había participado como estudiante, en algunas manifestaciones contra Ibáñez, lo que le trajo más de un mal rato en el Instituto Nacional, donde estudiaba.

Devorador de libros

Héctor Barreto era de estatura regular, moreno, delgado, de ojos obscuros penetrantes. Tenía una cultura extraordinaria para su edad y una avidez de lectura increíble. Del boliche de mi padre llevaba continuamente libros sobre los más variados temas. Se iba con ellos en la tarde y al día siguiente ya los había leído. Leía hasta las 4 o 5 de la mañana. Podía pasar dos a tres días sin dormir. Y luego era capaz de dormir 16 horas de un tirón.

Leía de todo: Descartes, Panait Istrati, Romain Rolland (el "Juan Cristóbal" nos había impresionado profundamente a todos), Oscar Wilde, George Bernard Shaw. Se sabía de memoria capítulos enteros del Quijote. Conocía los clásicos italianos, españoles, ingleses. Buceaba en la historia. Solía relatar anécdotas de Julio César.

(Y, junto a esto, era un nadador excelente. En aquellos tiempos, derrotaba a Jorge Berroeta, con quien solía emular; pero no se interesó especialmente en el deporte, aunque llegamos, con el grupo de amigos, hasta a organizar un club deportivo en el barrio, que luego echamos a la broma).

Los amigos

En aquel San Diego "bravo" de entonces, se formó un grupo de amigos. Además de Barreto, estaban Santiago del Campo, Miguel Serrano, Julio Molina, Guillermo Atías, Homero López, Raúl Arenas, René Ahumada... y yo. Hablábamos de literatura, de música, de pintura. Discutíamos interminablemente.

Barreto era muy hábil en la discusión. Usaba la ironía con terrible fuerza. Y era un improvisador notable.

Solían entonces entablarse competencias en la que participaban habitualmente Atías, Molina y Barreto. En tomo a una botella de vino, los improvisadores debían inventar allí mismo un cuento. Los demás actuábamos como jurados. Casi siempre Barreto se llevaba las palmas.

Barrio bravo

La calle San Diego era entonces mucho más "brava" que ahora. Abundaban las tiendas que comerciaban con objetos robados, los "pungas", los matones.

Aunque preocupado siempre de los más exquisitos problemas estéticos, del arte y de la filosofía y de la historia, Barreto no vivía al margen del barrio. Conversaba con todo el mundo - con todos los que podían aportarle algo, los que ofrecían un ángulo interesante - y, con sus 17 o 18 años de edad, daba consejos paternales a los más temibles matones o se burlaba de ellos. Mantenía una relación especialmente amistosa con el "Ojota" Carrillo, dueño de un negocio de compraventa en que todo era robado, que nos enseñaba secretos, misterios, vericuetos de su propio mundo tenebroso y que se interesaba también por ese otro mundo - deslumbrante también para él - que Barreto le abría, haciéndolo leer cuentos de Wilde o de otros autores cultos.

Despertar político

No se hablaba de política en nuestro grupo en ese entonces. Pero, poco a poco, los ecos de los grandes acontecimientos mundiales empezaron a conmovemos. Triunfaba entonces el nazismo en Alemania y empezaban a surgir en Chile los brotes del nacismo criollo.

Nos sacudió el dramático manifiesto de Romain Rolland. Y más tarde, la violenta lucha callejera que estalló en Santiago, y en otras ciudades de Chile, entre los nacis y los jóvenes socialistas. Ocurrió entonces el asesinato de Manuel Bastías, comandante de la Juventud Socialista de Concepción, a quien mataron los nacis en su propia casa...

Estos violentos acontecimientos nos conmovieron y determinaron en muchos de nosotros, cambios profundos.

Así ocurrió también con Barreto, que después de haber sostenido más de una vez, que el artista debía vivir al margen de la política militante, se incorporó a la Federación Juvenil Socialista. El acontecimiento preciso que motivó su decisión fue el asesinato de Julio Llanos en La Cisterna.

"Yo pasaré a ocupar su puesto", dijo Barreto. Y lo ocupó con tal audacia, con un heroísmo y un arrojo personal tan extremos, que los dirigentes de la Federación Juvenil Socialista llegaron a prohibirle que participara en los encuentros callejeros con los nacistas.

En el café "Volga"

Y llegamos a la noche del 23 de Agosto. El café "Volga", en la cuadra 12 de San Diego, frente al Teatro Imperial, era entonces un lugar que frecuentábamos.

Como a las 10 de la noche, nos encontrábamos allí ese día, Raúl Arenas y yo con algunas compañeras cuando llegó Barreto. Había ido a buscarme a mi casa para pedirme que ilustrara unos cuentos suyos, y no me había encontrado. De allí se fue al café.

Estuvimos poco rato. Ya nos despedíamos cuando entraron los nacistas. Era un grupo numeroso, algunos uniformados, otros con mantas de Castilla. Se repartieron en diferentes mesas.

Era evidente su intención de provocar incidentes. Ellos sabían que el "Volga" era un punto de reunión de la juventud de Izquierda, de los alumnos y profesores de Artes Aplicadas, de los jóvenes socialistas. Adoptaron de inmediato una actitud agresiva. Comenzaron a hablar fuerte y a hacer alusiones ofensivas.

Alguien fue a buscar a carabineros y regresó pronto con uno. Barreto denunció la actitud provocativa del grupo y el carabinero los invitó a salir y a poner fin al incidente. Pero Barreto dijo:

-Un momento. Este hombre - e indicó al que había discutido con él - anda armado. Yo le exijo que lo registre.

El carabinero lo registró en efecto, y le encontró un laque de goma. Hubo un cambio de palabras, una confusa discusión, pero el hombre (recuerdo que era un músico de orquesta) fue detenido. Los demás visitantes salieron en grupos, lanzándonos miradas furiosas.

La emboscada

Nos quedamos unos instantes más, cambiando impresiones sobre lo ocurrido. Luego fuimos a dejar a las compañeras que estaban con nosotros y dejamos a Barreto solo algunos minutos.

Al salir, observamos un panorama inquietante: había grupos de nacis apostados en las esquinas y en la vereda de enfrente, mientras una "patrulla volante" de ellos mismos recorría continuamente la cuadra, de manera que regresamos muy pronto. La situación no había cambiado.

Entramos nuevamente al café y discutimos qué hacer. Se nos preparaba una emboscada, sin duda. La situación era grave. Los nacistas andaban siempre armados de laques y revólveres y actuaban con brutalidad.

Mientras deliberábamos, el dueño del café, cada vez más nervioso, nos exigía que nos fuéramos pronto. Finalmente, acordamos enviar dos compañeros a buscar carabineros. Pero los carabineros se habían esfumado. Resultó imposible encontrar a ninguno,

¿Qué hacer? Formamos dos grupos, uno que fue hacia Alameda, otro que fue hacia Avenida Matta. Algunos de los amigos se echaron al bolsillo botellas de cerveza, a manera de armas defensivas.

La persecución

Cuando salimos, en el grupo que iba hacia Avenida Matta nuestros "amigos" retrocedieron y se detuvieron en San Diego con Santiaguillo. Nosotros avanzamos audazmente, con la actitud del que tiene armas y una gran seguridad de sí mismo. Incluso apresuramos el paso.

Se inició así una extraña persecución, en que los perseguidores éramos nosotros - un puñado de muchachos desarmados - y los perseguidos, una fuerza mucho más numerosa, organizada casi militarmente.

A medida que avanzábamos, ellos retrocedían. Por Santiaguillo salieron hasta Arturo Prat, mientras otro de los grupos avanzaba por San Diego hacia Avenida Matta.

Nosotros salimos también a Arturo Prat. Íbamos belicosos, embriagados de indignación, llenos de irresponsable entusiasmo. Les gritábamos eufóricos: "¡Allí van los asesinos! ¡Mueran los asesinos!".

Ellos no respondían. Simplemente retrocedían en silencio, de acuerdo con un plan táctico elaborado de antemano. Hicieron los primeros disparos desde la esquina de Santiaguillo con Arturo Prat. Y, aunque parezca increíble, aquello sólo nos enardeció más. Con renovada furia corrimos tras ellos, insultándolos.

Ellos corrieron por Arturo Prat y en la esquina de Avenida Matta se concentraron en un grupo grande, compacto. Los disparos comenzaron a menudear. Uno de nuestros compañeros cayó herido allí, frente a la Escuela de Artes Aplicadas.

Pero seguimos tras ellos. El grupo se fue acercando al cuartel naci que había en Copiapó o San Francisco, no recuerdo bien.

La extraña persecución continuó hasta la Avenida Matta con Serrano. Pasamos la Escuela Olea. Y en Serrano con Aconcagua ellos habían formado su línea de fuego. Algunos tendidos, otros arrodillados y otros de pie, de acuerdo con las más estrictas normas de la infantería, nos lanzaron una granizada de balas.

Algunos nos lanzábamos al suelo. Otros se refugiaron en los huecos de las puertas. Barreto, que iba a la descubierta, por el medio de la calle, corrió en busca de protección y fue alcanzado por una bala. Cayó a unos treinta metros de la Avenida Matta.

El baleo seguía con la misma intensidad. No pudimos resistir más y emprendimos la fuga. Ellos corrieron detrás de nosotros, disparando. Al escapar, pude ver cómo uno de ellos pateaba en la frente a Barreto, caído.

Un nombre - símbolo

¿Qué más decir? Nunca se esclareció quién había sido el asesino. Y pasaron cosas raras. Nos detenían a nosotros y no a los nacistas.

(Aquella misma noche estuvimos detenidos en la 4° Comisaría. En la madrugada llegó la noticia de que Barreto estaba muy mal y que necesitaba sangre. Nos ofrecimos para dársela, pero un carabinero se nos adelantó).

Eran momentos difíciles para los partidos de izquierda. Los locales socialistas y los de los sindicatos eran clausurados; había continúas detenciones, relegaciones, etc. Hubo, al parecer, toda una época en que el gobierno de Alessandri utilizó para sus propios fines a los nacis, les dio alas y apoyo (Nunca se ha desmentido la vinculación del Servicio de Investigaciones de entonces, con ellos.) Posteriormente esto cambió, como se sabe.

Héctor Barreto es un nombre - símbolo, cuyo recuerdo debe ser mantenido con calor, como ahora se hace. Es un símbolo de la juventud obrera e intelectual de aquellos años, que detuvo el avance del fascismo en nuestro país.

La muerte de Barreto estremeció a Chile entero. La Universidad cerró sus puertas. Sus funerales fueron una manifestación gigantesca para aquellos años, con más de 30 mil personas.

En la lucha mundial de la democracia contra el fascismo, esa juventud dio un aporte generoso, escribió un capítulo hermoso de nuestra historia, que se sintetiza en los nombres de los mártires Héctor Barreto, Manuel Bastías y Julio Llanos.

Primera Declaración de Principios del Partido Socialista (1933)

Publicada en "Consigna", Santiago, Nº 1 (19 de marzo de 1934)

El partido declara y acepta como puntos fundamentales de su doctrina los siguientes:

1°.- Método de interpretación. El Partido acepta como método de interpretación de la realidad el Marxismo enriquecido y rectificado por todos los aportes científicos y revolucionarios del constante devenir social.

2° .- Lucha de clases. La actual organización económica capitalista divide a la sociedad humana en dos clases cada día más definidas. Una clase que se ha apropiado de los medios de producción y que los explota en su beneficio; y otra clase que trabaja, que produce y que no tiene otro medio de vida que su salario.

La necesidad de la clase trabajadora de conquistar su bienestar económico y el afán de la clase poseedora de conservar sus privilegios, determinan la lucha entre estas dos clases. La clase capitalista está representada por el Estado actual, que es un organismo de opresión de una clase sobre otra.

Eliminadas las clases debe desaparecer el carácter opresor del Estado, limitándose a guiar, armonizar y proteger las actividades de la sociedad.

3°.- Transformación del régimen. El régimen de producción capitalista, basado en la propiedad privada de la tierra, de los instrumentos de producción, de cambio, crédito y transporte, debe necesariamente ser reemplazado por un régimen económico socialista en que dicha propiedad privada se transforme en colectiva.

La producción socializada se organiza por medio de planes ordenados y sistematizados científicamente, conforme a las necesidades colectivas.

4°.- Dictadura de trabajadores. Durante el proceso de transformación total del sistema, es necesaria una dictadura de trabajadores organizados. La transformación evolutiva por medio del sistema democrático no es posible, porque la clase dominante se ha organizado en cuerpos civiles armados y ha erigido su propia dictadura para mantener a los trabajadores en la miseria y en la ignorancia e impedir su emancipación.

5°. Internacionalismo y antiimperialismo económico. La doctrina socialista es de carácter internacional y exige una acción solidaria y coordinada de los trabajadores del mundo.

Para iniciar la realización de este postulado, el Partido Socialista propugnará la unidad económica y política de los pueblos de Latinoamérica, para llegar a la Federación de las Repúblicas Socialistas del Continente y la creación de una economía antiimperialista.

Historia del Partido Socialista de Chile

El Partido Socialista tiene su origen en hitos históricos y sociales ocurridos desde mediados del siglo XIX:

1850, 14 de abril: Inauguración pública de la Sociedad de la Igualdad fundada semanas antes en la ciudad de Santiago. El grupo fundacional está compuesto por Santiago Arcos, Francisco Bilbao, José Zapiola, Eusebio Lillo, Ambrosio Larrechea y Cecilio Cerda. Más tarde se incorporarán Manuel Guerrero, Rudecindo Rojas, Luciano Piña, Ramón Mondaca. También participa, más adelante, como Secretario del Grupo N°6, Benjamín Vicuña Mackena. La Sociedad editará dos periódicos: El Amigo del Pueblo (que recuerda el nombre del periódico que fundara Marat durante la Revolución Francesa) y luego La Barra. El Amigo del Pueblo es clausurado por haber publicado los Boletines del Espíritu de Francisco Bilbao.

1896 A partir del movimiento mutualista de artesanos, nace la Unión Socialista, primer organismo que en el año de 1898, celebra el 1° de mayo.

1898 Surge el Partido Obrero Francisco Bilbao. El Programa del POFB fue aprobado por las Asambleas Federales reunidas en Santiago de Chile en dos etapas: primero en 1898 y luego en 1899.

1901 El Partido Socialista (antes Francisco Bilbao) publica su Programa y Reglamento.

1907 Mancomunales de mineros organizan movilizaciones que culminan con la huelga general de 1907, contexto en el que se produce la matanza obrera en la escuela Santa María de Iquique.

1909 Se funda la Federación Obrera de Chile (FOCH). Aparece El Socialista, periódico perteneciente a la Agrupación Socialista de Santiago.

1912 El 4 de julio, en Iquique, se funda el Partido Obrero Socialista (P.O.S), encabezado por Luis Emilio Recabarren, quien hasta ese momento era miembro del Partido Demócrata fundado en 1887.

1919 Se funda en Chile la IWW (Trabajadores Industriales del Mundo) que reúne principalmente sectores de tendencia anarquista.

1920 Arturo Alessandri Palma llega a la Presidencia de la República apoyado por la Alianza Liberal, derrotando a Luis Barros Borgoño, quien representa a la Unión Nacional y La FOCH, en su Congreso de Rancagua, adhiere a la Tercera Internacional fundada luego del triunfo de la revolución rusa en 1917.

1921 POS se convierte en el Partido Comunista de Chile.

1922 Eugenio González Rojas, que se convertirá más tarde en uno de los líderes históricos del futuro partido socialista, es elegido presidente de la Federación de Estudiantes de Chile.

1924 El Ejército realiza una manifestación de descontento, encabezada por el general Luis Altamirano, quien es apoyado por la oficialidad joven, entre quienes figuran Carlos Ibáñez del Campo y Marmaduke Grove. Plantean una reforma radical a la Constitución de 1833 y el despacho de múltiples leyes. Fuerzan la renuncia de Arturo Alessandri Palma y se constituye una Junta Militar compuesta por el propio Luis Altamirano, el general Bennet y el almirante Nef quienes gobiernan con el apoyo de liberales y conservadores reunidos en la coalición Unión Nacional.

23 de enero de 1925 La oficialidad joven descontenta, con el protagonismo de Grove y Carlos Ibáñez del Campo, derroca a la Junta y en marzo, Alessandri reasume como Presidente de la República.

1925 Se establece una nueva Constitución de la República, que contempla: sexenio presidencial; elección presidencial por votación directa; período de diputados y senadores por 4 y 8 años, respectivamente; se sanciona separación de la Iglesia y el Estado; se permite la elección de profesores de enseñanza media y superior al Parlamento; termina con la facultad del Congreso de derribar ministros, siendo estos de la exclusiva confianza del Presidente de la República.

Emiliano Figueroa es elegido presidente de la República con 184.000 votos que representan el 71,6% del cuerpo electoral). José Santos Salas, candidato de los sectores populares, reúne 75.000 votos, esto es 28,3%.

1927‐1931 Luego del golpe de enero, Carlos Ibáñez del Campo es elegido presidente el 22 de mayo de 1927, con el 98% de los sufragios, que comienza a adquirir características dictatoriales.

1930 Crisis económica. Cesantía. Clase media y baja muy afectadas por los duros problemas económicos. Marmaduke Grove, cuyo ingreso al país ha sido prohibido por Ibáñez, vuelve a Chile a bordo de su famoso "Avión Rojo" para encabezar un levantamiento en contra de Ibáñez. El movimiento fracasa y Grove es deportado a la Isla de Pascua.

La dictadura militar de Carlos Ibáñez del Campo fue derrocada por el grueso de la civilidad el 26 de julio de 1931.A este siguió el débil gobierno radical de Juan Esteban Montero contra el cual conspiraban alessandristas, ibáñistas y sectores socialistas liderados por Eugenio Matte Hurtado.

Antecede a la fundación del PSCH. un hecho altamente valorado y evocado por los socialistas: La "República Socialista", originada el 4 de Junio de 1932, mediante un levantamiento militar.

"Alimentar al pueblo, vestir al pueblo" fue su lema. Marmaduke Grove, Eugenio González Rojas, Oscar Schnake y Rolando Merino fueron, algunos de los que participaron en esta efímera y audaz hazaña que duró 12 días.

En su corto tiempo de duración se tomaron diversas medidas entre las cuales destacan: libertad a los soldados de la marina encarcelados, que se habían levantado en contra de las autoridades por sus sueldos impagos, disolución del llamado Congreso Termal, creación, bajo decreto, del Banco del Estado, devolución de los objetos empeñados en la Caja de Crédito Popular. Además se dio orden de reintegrar a sus labores a 200 profesores que habían sido exonerados en tiempos de Ibáñez.

Meses después, a fines del año 1932, se llevó a efecto la elección presidencial. Los diferentes grupos socialistas presentaron de candidato Marmaduke Grove, quien alcanzó la segunda mayoría nacional con más de 60.000 votos, superando incluso con dicha votación, al tradicional partido conservador.

Grove sólo fue superado en votación por el León de Tarapacá, Arturo Alessandri. Los resultados electorales favorecieron y precipitaron el proceso de unidad de las diferentes agrupaciones socialistas, Acción Revolucionaria Socialista, el Partido Socialista Marxista, Orden Socialista y la Nueva Acción Pública. Todas ellas habían formado parte del Frente Único Socialista, que se había configurado especialmente para enfrentar las elecciones presidenciales de 1932. Dicho referente terminó por servir de antesala de la unidad socialista.

El 19 de Abril de 1933 se fundó el Partido Socialista de Chile. A la culminación del proceso de unidad asistieron 70 delegados, 12 de ellos pertenecían a la Orden Socialista, 14 al Partido Socialista Marxista, 18 a la Nueva Acción Pública y 26 a la Acción Revolucionaria Socialista.

El Partido Socialista reconoce los principios del socialismo científico, como fundamento filosófico de su programa. Enfoca dialécticamente nuestra existencia nacional y se remonta al análisis de la realidad continental. Comprueba que la realidad económico social de Chile es diversa a la de los países industrializados y afirma, entonces, la importancia de la clase media, numerosa y empobrecida, tanto como los obreros y campesinos. El PS se constituye en un movimiento revolucionario, en base a la unión de los trabajadores manuales e intelectuales.

Al respecto, Eugenio Matte Hurtado (1896‐1934) declaró la firme convicción de que "... la unión de todos los trabajadores manuales e intelectuales conducirá satisfacer los anhelos de redención del proletariado...".

El mismo Matte ‐que en ese momento era Senador por Santiago ‐ propuso como presidente a Oscar Schnake V. (1899‐1976), como Secretario a Marmaduke Grove (1885‐1972) y como tesorero a don Carlos Alberto Martínez siendo aceptados por todos los presentes en la asamblea fundacional.

En un principio las bases del Partido Socialista estaban compuestas por miembros de la clase obrera y de los sectores medios. "No se viene a nuestro partido porque se sea intelectual u obrero, se viene porque se ha adquirido la conciencia revolucionaria del actual momento histórico", decía Schnake, para luego agregar: "Es una mentira el hacer creer que sólo los intelectuales podrán salvarnos, o que sólo los obreros son los revolucionarios".

Eugenio González Rojas, también fundador y dirigente del PSCH, expresó tiempo después en una de las sesiones del Senado de la República: "Al fundase el Partido Socialista se daban condiciones objetivas para que los trabajadores intelectuales y manuales actuaran de consuno en una colectividad política propia...".

El Partido Socialista emprendió una vasta tarea para unificar a los trabajadores y orientar el movimiento sindical, fortaleciendo el avance democrático popular.

El Partido, al ver que crecía su influencia social, decide crear estructuras específicas para su trabajo político en las mujeres y los jóvenes. Así, en 1935 se crea la Federación de Mujeres Socialistas (FMS), orientada a luchar por los derechos económicos, sociales, civiles y políticos de la mujer Chilena. El año culmina la estructuración de la organización juvenil del PS, que en el Congreso (4 de Noviembre de 1935) decide llamarse Federación de la Juventud Socialista de Chile (FJS).

El Partido hizo suyas todas las expresiones democráticas, en especial de las electorales, siendo una de estas el mecanismo que mejores resultados le ha dado en su crecimiento orgánico.

En las parlamentarias de 1937, con solo 4 años de existencia, obtuvo un 11,1 % de los votos (3 senadores y 19 diputados). En tanto, el Partido Comunista con 15 años de existencia obtenía el 4,1 % de la votación.

Mientras tanto, el movimiento obrero daba un gran paso de unidad al fundar la Confederación de Trabajadores de Chile en 1936.

Hubo un acierto importante en la estrategia política diseñada por el PSCH al fundar el "Block de Izquierda" en 1934, porque más tarde sirvió de verdadero esqueleto del Frente Popular, estrategia esta última lanzada por la Internacional Comunista, después de su VII Congreso y a la cual los socialistas accedieron después múltiples discusiones internas, plenos y congresos.

"El Frente Popular no es socialista; pero podemos llevarlo al socialismo" decía un alto dirigente. La influencia internacional de la España frentista era notoria en el partido. Una vez en el Frente Popular, el PSCH intentó levantar la candidatura presidencial de Marmaduke Grove, pero no pudo imponerlo por oposición del PC. En vez, se eligió a Pedro Aguirre Cerda y Grove pasó a ser generalísimo de su campaña, no sin antes expresar que "sacrificaremos nuestras legítimas expectativas en aras de la causa popular".

El triunfo del Frente Popular ‐ compuesto por los partidos Radical, Socialista, Comunista y Demócrata ‐ en 1938, permitió al PSCH participar del gobierno con tres Ministros de Estado: Salvador Allende en Salud, Oscar Schnake en Fomento y Obras Públicas y Rolando Merino en Tierras y Colonización.

Los socialistas integrados al gobierno a través de los ministerios hacían grandes esfuerzos para que se aplicara el programa de gobierno del Frente Popular, contra los sectores más conservadores. La inaplicabilidad en una parte sustantiva del programa frentista, debido entre otras cosas, al terremoto de Chillán (24/4/1939) y a la crisis en los mercados internacionales, por efecto de la Segunda Guerra Mundial, comprometía significativamente los destinos del Partido Socialista.

El 15 de diciembre de 1940, el PSCH abandonó el Frente Popular, principalmente por su incapacidad realizadora y por el rechazo socialista a la participación en este referente del Partido Comunista, luego de la firma del Pacto de Acero entre Hitler y Stalin, cambiando el carácter antifascista de la alianza.

Los socialistas en Chile fueron los más ardientes luchadores contra el fascismo, no sólo en su vertiente europea, sino que también contra los movimientos que en Chile pretendían adherir al ideario nazi.

El Partido todavía recuerda a los jóvenes Manuel Bastías, Julio Llanos y Héctor Barreto, víctimas de los choques entre las Milicias Socialistas del PSCH y la brigada nazi que por entonces intentaba copar las calles de Chile, pero que fueron repelidas por los milicianos socialistas.

El PS se reintegró al Frente Popular pasadas las elecciones parlamentarias de 1941. En ellas había registrado un alza en su votación: un 18%, cifra nunca antes alcanzada y sólo comparable a la obtenida en las parlamentarias de 1973, en que los socialistas lograron un 18,9%.

La repentina muerte del Presidente Aguirre Cerda selló el fin del Frente Popular. A su sucesión aspiraron varios candidatos, entre ellos un socialista. Finalmente fue elegido para el cargo el radical Juan Antonio Ríos. El PS, una vez más y por corto tiempo participó en el gobierno en forma deslucida y estéril. Con esto empieza a debilitarse y pierde el apoyo de sus seguidores.

Se inicia un período de debilitamiento interno que devino en un conjunto de divisiones. Sin embargo, la corriente interna de "los inconformistas", encabezada por Raúl Ampuero ‐ secretario general de la FJS‐ logra recuperar al Partido de su compleja situación, dando inicio a un nuevo período (1946).

A partir del XI Congreso General Ordinario, celebrado en Concepción en el mes de octubre de 1946 y conducido por el compañero Raúl Ampuero, comienza un proceso de profunda reflexión interna y de construcción teórica, política y programática.

El socialismo aporta al país un programa, elaborado con rigurosidad y claridad respecto de los procesos sociales y que logró iluminar los caminos de la lucha popular hasta la fecha.

Incorpora el hombre como la esencia del socialismo: "El socialismo es, en su esencia, humanismo. A la actual realidad del hombre, mecanizado como simple elemento productor por las exigencias del utilitarismo capitalista, opone el socialismo su concepción del hombre integral, en la plenitud de sus atributos morales y de sus capacidades creadoras... Por lo tanto, todo régimen político que implique el propósito de reglamentar las conciencias, conforme a cánones oficiales, siendo contrario a la dignidad del hombre es también incompatible con el espíritu del socialismo", dijo en la época Eugenio González.

"Ningún fin puede obtenerse a través de medios que lo niegan: la educación de los trabajadores para el ejercicio de la libertad tiene que hacerse en un ambiente de libertad", agregó.

Según sostendría posteriormente Clodomiro Almeida ‐quien en 1948 fue elegido miembro del comité central por primera vez‐ "todo el conjunto de influencias ideológicas y políticas se articulaban en una matriz espiritual e intelectual que reflejaba la tradición y la continuidad del pensamiento progresista de las clases medias chilenas. Matriz cuyos parámetros fundamentales eran la vocación democrática y libertaria, el laicisismo y el anhelo de justicia social".

El XII Congreso General Ordinario realizado en Valparaíso en 1948, eligió a Eugenio González como su secretario general.

Mientras, en el país, el gobierno de Gabriel González Videla, quien cambiaría el signo progresista de los gobiernos radicales e instauraría en el país un régimen autoritario que persiguió a sus detractores.

En el año 1957 se llevó a efecto el Congreso de Unidad, en que confluyen el Partido Socialista Popular y el ex Partido Socialista de Chile, originado en 1948. Se consolidó la tan ansiada unidad del socialismo bajo la dirección del diputado por Concepción y luego senador por O'Higgins y Colchagua, Salomón Corbalán.

El partido es "el instrumento más vigoroso de la acción de los intereses nacionales, la libertad de los trabajadores, la democracia y socialismo", decía parte del voto aprobado en este Congreso unitario.

En 1958, Allende es candidato presidencial del FRAP (fundado en 1956), obtuvo una altísima votación a escasa distancia del candidato derechista triunfante, Jorge Alessandri.

En el XIX Congreso General Ordinario realizado en los Andes en 1961, se eligió a Raúl Ampuero como Secretario General. Se acordó combatir al gobierno reaccionario de Jorge Alessandri, como así mismo, fortalecer el movimiento popular conducido por el FRAP.

El año 1967 se realizó el XX Congreso del PSCH. El partido se definió como una organización marxista leninista. Un mes antes Raúl Ampuero, Tomás Chadwick, Ramón Silva Ulloa, Eduardo Osorio Naranjo y otros militantes dieron vida a la USOPO.

La década del 60 estuvo marcada por los acontecimientos ocurridos en Cuba. Era considerado por los socialistas un ejemplo de heroísmo de un país subdesarrollado latinoamericano, frente al "imperialismo norteamericano". Las muestras de solidaridad con el pueblo cubano dan cuenta de ello.

La toma del poder pasó a ser un fin estratégico, sin dejar de lado las elecciones como forma para alcanzarlo. No obstante en las municipales de 1967, se obtuvo un 13,8% de los votos.

En 1969, se llevaron a efecto elecciones parlamentarias significativas para las presidenciales del 70. Se bajó en apoyo electoral a un 12,2 %.

Ese mismo año se fundó el partido MAPU. (Movimiento de Acción Popular Unitaria), producto de una división en la Democracia Cristiana. Su Secretario General fue Rodrigo Ambrosio. Entre sus miembros estaban los senadores Agustín Gumucio, Alberto Jerez, el diputado Julio Silva Solar, Jaques Chonchol, Juan Enrique Vega, Enrique Correa y Jaime Gazmuri, entre otros.

Dos años más tarde Rodrigo Ambrosio, opinaba respecto del principal partido de gobierno: "....el desarrollo de nuestras relaciones con el Partido Socialista de Chile, tiene para nosotros una alta prioridad y estamos decididos a dedicar a esta tarea una cuota importante de nuestras preocupaciones".

El año siguiente el Partido levantó la cuarta candidatura presidencial Salvador Allende con no pocas dificultades. El triunfo de la Unidad Popular, constituida por PSCH, PCCH, MAPU, Partido Radical, API y PIR sorprendió a muchos, pero permitió finalmente acceder al gobierno.

"El 4 de septiembre de 1970, el movimiento popular derrotó a la reacción en una batalla decisiva. En màs de medio siglo de luchas reivindicativas y políticas, la clase obrera maduró hasta comprender que su liberación sólo era posible ejerciendo directamente el poder. Y que para conquistarlo debía forjar un sólido movimiento, que uniera a todo el pueblo contra sus enemigos fundamentales, preservando para sí el papel dirigente y conductor de la revolución...

En la conquista de la unidad de pueblo y en la movilización política masiva que aseguró la victoria electoral, jugó un papel decisivo el programa de la Unidad Popular"

En Enero de 1971 se realizó el XXIII Congreso General Ordinario del PS. en La Serena, donde fue elegido Secretario General Carlos Altamirano.

Una vez en el gobierno, a cinco meses de estar en el Gobierno, el PS se midió en las elecciones municipales de 1971, obteniendo un 22,35% de los votos, y la oposición una cifra como ésta.

En la misma elección, la Unidad popular alcanzó un triunfo, al subir a 49,73% su votación, y la oposición del 48,05%. (PDC y Partido Nacional).

El mismo año, 1971, se logró aprobar en el Parlamento la Ley de Nacionalización del Cobre, vigente hasta nuestros días. Allende consideraba el cobre como el "sueldo de Chile" y a su nacionalización como "la segunda independencia" del país.

El asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, ex‐Ministro del Interior del gobierno del Presidente Eduardo Frei, efectuado por la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), enlutó el año 71.

A fines de ese año, visitó Chile el Primer Ministro cubano, Fidel Castro.

En el sector agrario, denominado por Allende "el pan de Chile", se intensificaron las transformaciones, en el camino de la Reforma Agraria. Miles de hectáreas pertenecientes a fundos expropiados fueron entregadas a quienes las habitaban. "La tierra para el que la trabaja", era el lema recurrente.

El área estatal se vio robustecida mediante la nacionalización de la gran minería, la estatización de bancos e industrias.

El año 1971 nació el Partido Izquierda Cristiana, como escisión de izquierda de la DC, encabezado por Luis Maira y Pedro Felipe Ramírez. Esta organización postulaba el apoyo del cristianismo popular al gobierno de Allende y aspiraba a expresar en una fuerza socialista la lucha del cristianismo liberador.

El año 1972 se desataron diversos conflictos entre el gobierno y el Congreso. El gobierno popular perdía apoyo electoral en las elecciones complementarias y el parlamento realizaba acusaciones constitucionales en contra de los ministros de Allende.

Para el gobierno, el desabastecimiento no se debía a la menor producción, sino al mayor consumo popular creado por la nueva política de distribución del ingreso y a los efectos generados por el mercado negro.

El "paro de Octubre" de 1972 agudizó más el conflicto entre el gobierno y oposición. Sus consecuencias se hicieron sentir.

En las elecciones parlamentarias de Marzo de 1973, la Unidad popular logró un 43% de los votos, mientras la oposición obtenía un 57%. Sin embargo esta última no alanzó los 2/3 que buscaba, para destituir al Presidente Allende.

En agosto, la Cámara de Diputados acordó "presentar al señor Presidente de la República y a los señores ministros de estado, miembros de las Fuerzas Armadas y del cuerpo de carabineros, el grave quebramiento del orden constitucional y legal de la república".

En septiembre de 1973 un golpe militar clausuró el Congreso Nacional, disolvió los partidos politicos y reprimió a las fuerzas de izquierdo atropellado los derechos humanos de la población chilena.

La dictadura fue particularmente dura para los socialistas, que sufrieron la pérdida de más de 400 compañeros.

Adicionalmente, fue un período de múltiples divisiones por la profundización de las diferencias entre sus principales líderes, tanto en el interior, como en el exterior del país.

Sin embargo, los socialistas en Chile, desde el mismo 11 de septiembre, comenzaron a reconstruir el Partido.

Muchos murieron, o están desaparecidos, o fueron encarcelados y torturados y destaca de ese período el llamado "Documento de Marzo" (1974), en el cual la dirección clandestina encabezada por el dirigente de la CUT, Exequiel Ponce, el Secretario General de la J.S., diputado Carlos Lorca, y los dirigentes Ricardo Lagos Salinas y Ariel Mansilla, plantean la unidad amplia de todas las fuerzas antifascistas, la lucha por la recuperación de la democracia y critican el ultra izquierdismo en el seno del P.S.

Esos dirigentes fueron detenidos en 1975 y hasta hoy se encuentran desaparecidos, excepto el joven Mansilla, que fue asesinado por los militares.

El año 1976, el Comité Central en el exilio reconocerá a dicha dirección como la continuidad del PS en la clandestinidad.

El Pleno del Comité Central de 1978, conocido como Pleno de Argel, acentuó el proceso de división interna del Partido, que se arrastraba desde el gobierno de la U.P.. Este proceso culminará con la división orgánica, en abril de 1979, en el marco del Tercer Pleno Nacional Clandestino (el primero, se realizó en 1976, y el segundo en 1977).

De ahí surgirá un sector encabezado por Clodomiro Almeyda y otro por Carlos Altamirano. En esos años y los que continuarían se verifica un proceso de acercamiento de los sectores de izquierda no‐históricos al espacio socialista. Así, el MAPU, la IC y el MAPU‐OC comienzan a definirse como "fuerzas socialistas”. El año 1982, después de diversos esfuerzos de unidad socialista, se crea el Comité de Enlace Permanente (CEP) entre las diversas expresiones del PS.

El año 1983, éste dio paso al Comité Político de Unidad Socialista (CPUS)

La presencia y fuerza de las organizaciones sociales se hizo sentir, el 11 de Mayo de 1983, con la Primera Protesta Nacional, organizada por el Comando Nacional de Trabajadores, hecho de alto significado en la lucha en contra de la dictadura.

El mismo año surgen en el país dos referentes políticos: la Alianza Democrática y el Movimiento Democrático Popular. Una vez más sectores del socialismo optan por distintos referentes, perdiendo fuerza el proceso unitario interno. También el mismo año se constituyó otro referente, el Bloque Socialista, conformado por el Mapu, I.C., Mapu O.C., Convergencia Socialista y otra parte del Partido Socialista.

En el proceso de ascendente movilización social contra la dictadura de Pinochet, los socialistas se fueron uniendo en la acción y fueron alcanzando sustantivas convergencias políticas. Ello hizo que el Socialismo mantuviera vigencia, pese a encontrarse disperso y sin unificación orgánica.

Así, su consecuencia y su claridad política hicieron que los socialistas concurrieran a crear la concertación por la Democracia, el 2 de febrero de 1988, junto a otras fuerzas democráticas.

El 5 de octubre de 1988, la Concertación Democrática logró un rotundo triunfo al imponer el "NO" a la continuidad de Pinochet en el poder, en las urnas.

Con el triunfo del NO, en 1988 una nueva etapa se abre en el país.

La derrota de Pinochet significará el retiro progresivo de los militares a sus cuarteles y la convocatoria a elecciones presidenciales y parlamentarias.

El 14 de Diciembre de 1989, el abanderado de la Concertación por la Democracia, Patricio Aylwin, triunfa en la elección de Presidente de Chile. En las parlamentarias, los socialistas, esta vez representados a través del PAIS y el PPD, elegirán el 19,1 % de los diputados y el 13,3% de los senadores electos.

El 27 de Diciembre de 1989 se concreta la unidad del Partido Socialista, al cual concurren los dos grandes sectores existentes, más el MAPU y destacados intelectuales socialistas independientes.

Con ello, se cierra el período de diez años de división orgánica del PS, en un momento en que el socialismo asume una participación protagónica en el gobierno de transición.

En el año 1990 (noviembre) ingresará al PS la Izquierda Cristiana, en el marco del Congreso de Unidad Salvador Allende, realizado en Valparaíso. Con anterioridad y con posterioridad a dicha fecha también se incorporarán al P.S. destacados dirigentes y militantes de la izquierda, provenientes del Partido Comunista y del MIR.

Este proceso de integración de nuevos contingentes de izquierda está verificando que el P.S. es el único espacio político real desde el cual desarrollar una política de izquierda en la década de los noventa y en siglo XXI.

Un dato determinante de este proceso es el reconocimiento socialista de su pluralismo interno y la legitimidad de la competencia democrática de ideas en su seno. Ello, porque hoy concurren a conformar a la identidad del Partido Socialista militantes provenientes del racionalismo laico y del cristianismo popular.

El punto de encuentro es siempre el compromiso ineludible con los sectores populares, los trabajadores y el pueblo.


sábado, 28 de marzo de 2015

Los origenes del Partido Socialista

Introducción

Los partidos políticos nacen como expresiones de necesidades y aspiraciones económicas, sociales y de todo orden que fluyen de los estratos, capas y clases que se generan en las sociedades. Lo efímero o duradero de una entidad política estará en relación directa a su capacidad de identificarse con los problemas y aspiraciones de los sectores que intenta representar.

Sin embargo, no es suficiente la carencia de una expresión política en determinados estamentos sociales para que cualquier intento o proyecto cubra el espacio existente. Se puede, en cualquier momento, "inventar" un partido, pero el enraizamiento en radios profundos de la estructura social no se alcanza por actos políticos voluntaristas o meros propósitos doctrinarios o intelectuales. Por muy honesta y luminosa que sea la iniciativa, si ella obedece sólo a móviles coyunturales, accidentales o de liderazgos personales, se proyectará fugazmente en la sociedad. Es necesario que el proyecto calce oportunamente con necesidades económicas y sociales históricas y concretas de los sectores que pretende representar, que haga suyas sus exigencias y esperanzas y las convierta en su que hacer para que aquellos asuman como propia la nueva entidad y la anuden a su destino.

Orígenes

El Partido Socialista de Chile surgió respondiendo a estas características. Se identificó con los trabajadores y sectores oprimidos por el sistema capitalista, expresó su inquietudes, sus intereses y su idiosincrasia. Sus fundadores más ilustres, continuadores de luchas por el Socialismo que devenían del siglo pasado, meses antes del acto fundacional, junto a algunos militares revolucionarios se tomaron el Poder el 4 de Junio de 1932 para establecer una República Socialista "para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo". El intento caló hondo en los trabajadores. Sus líderes fueron endiosados por el Pueblo. De ahí que, la concreción de un Partido por los mismos actores, calzaría con una necesidad social e introduciría a los socialistas al tejido social de Chile.

El intento fracasó. Sus conductores fueron derrotados por un Golpe militar de derecha, encarcelados y deportados. Pero tuvo la virtud de dejar la simiente de la insurgencia social y de excitar las aspiraciones de bienestar, justicia y libertad de las grandes mayorías explotadas y oprimidas. Los trabajadores chilenos llevaban décadas de cruentas luchas por su liberación, la Revolución del 4 de Junio los dejó con la inteligencia de que sus ideales eran alcanzables. Su posibilidad encontró una perspectiva de realización con la fundación del Partido Socialista, el 19 de Abril de 1933, que dio continuidad y organicidad al ideario socialista en Chile, ya con años de luchas e intentos orgánicos.

Pero no sólo la experiencia del 4 de Junio inspiró a los fundadores. Su nacimiento fue producto de persos elementos del proceso social de ese período, tanto nacional como internacional. En primer lugar, del desarrollo y concreción de las ideas socialistas en el mundo; del triunfo de la Revolución Socialista en la Rusia de los Zares; de la crisis económica y la situación política inestable del país. Al momento de la fundación ya se había desarrollado el burocratismo en el Estado Soviético y un sector del Partido Bolchevique y de los partidos comunistas del mundo había sido expulsado de sus filas. Por su parte los partidos socialistas y socialdemócratas, aún inculpados de traición al socialismo, continuaban su inserción en la institucionalidad burguesa; no aparecían como alternativa para América Latina. A la vez, el Partido Comunista de Chile, escindido y jibarizado por los problemas conductuales al interior de la URSS e incapaz de interpretar al pueblo chileno por su incondicionalidad a políticas extrañas dictadas desde Moscú, tampoco era solución para los trabajadores del país.

Esta situación fue generando agrupaciones socialistas que buscaban un camino propio para la lucha por el Socialismo, que afloran públicamente después de la caída de Ibáñez en 1931. En este marco confluyen a la fundación del Partido Socialista, Acción Revolucionaria Socialista, ARS; Nueva Acción Pública, NAP; la Orden Socialista; el Partido Socialista Marxista y Partido Socialista Unificado, todos pequeños grupos organizados en Santiago con muy débiles ramificaciones en provincias. De su unificación surge una identidad con características propias, autónoma de la corrientes socialistas y comunistas del mundo y de Chile, Asume lo mejor de esas tendencias pero resolviendo por sí misma, democráticamente, sus principios y su carácter, programa y su quehacer político.

Liderizado por Marmaduke Grove, Eugenio Matte, Oscar Schnacke,Eugenio Gonzalez, Carlos Alberto Martinez y otros, los mismos que 10 meses antes habían estado a la cabeza de la Revolución del 4 de Junio, le dieron vida y alma a una organización revolucionaria, autónoma, altiva y orgullosa, conformada por trabajadores manuales e intelectuales para luchar por la liberación del pueblo chileno, de América Latina y del mundo.

A 68 años de fundación, en la medida que el Socialismo está vigente, sigue siendo una necesidad social. Se trata de adecuarla a las condiciones y exigencias actuales de la lucha social sin renegar de su pasado.

Principios fundacionales

El clima ideológico y político nacional e internacional de esa época, en cuyas características influía notoriamente la Revolución rusa de 1917, a pesar de sus deformaciones burocráticas iniciales, desviación no valorada por el entusiasmo hacia tal acontecimiento, conjugado con otros elementos ya mencionados anteriormente, determina la identidad de la nueva organización: nace como un partido de trabajadores sustentado en una concepción marxista revolucionaria muy propia, que aporta nuevos elementos a esta teoría anticipándose en más de medio siglo a formulaciones críticas actuales.

Efectivamente, en el punto uno de la Declaración de Principios de 1933, se establece que se acepta el marxismo como método de interpretación de la realidad, enriquecido y rectificado por todos los aportes científicos del constante devenir social. Con esta definición primordial el Socialismo Chileno selló su carácter antidogmático y no sectario y se pertrechó de una visión amplia, abierta y autónoma para analizar los fenómenos económicos y sociales. Los acápites siguientes aceptan la lucha de clases, el carácter clasista del Estado y comprometen al Partido con una transformación revolucionaria del sistema, ya que no sería posible la vía pacífica para alcanzar el Poder, afirmando, a la vez, la necesidad transitoria de una "dictadura de los trabajadores". Culmina con una definición latinoamericanista que pregoniza la Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina como etapa de la Revolución mundial.

Es importante analizar tales postulados. Estas explícitas formulaciones tienen como característica que, sin mencionar las polémicas teóricas surgidas alrededor de la Revolución Rusa, ellas se encuadran en la concepción de Lenin en la interpretación del marxismo. En su polémica con la socialdemocracia, especialmente con su líder Kausky, Lenin afirmaba que para ser marxista no era suficiente reconocer la lucha de clases, era necesario reconocer también la "Dictadura del Proletariado"; y este punto fue lo que motivó la separación entre la Socialdemocracia y la Internacional Comunista, porque la primera se declaró "democrática" y contra toda dictadura y la segunda habló de la "democracia socialista", concepto que, ampliando profundamente la democracia y la participación de los sectores populares, limitaba los derechos de las clases poseedoras desplazadas del Poder.

¿Cómo concluyeron en estas definiciones revolucionarias nuestros fundadores cuando tales concepciones eran materia de discusión en los círculos ideológicos europeos?

En ese período, la interpretación leninista del marxismo no estaba consagrada como "Marxismo Leninismo", en primer lugar, porque había muchos teóricos socialistas de distintos países que sostenían posiciones coincidentes con las de Lenin, que no significaban más que la recuperación del sentido revolucionario del marxismo y su naturaleza no dogmática. Estas concepciones fueron abandonadas por los dirigentes socialdemócratas después del desaparecimiento de Carlos Marx y Federico Engels, que sobrevivió al primero por 12 años, aunque ambos alcanzaron a criticar las desviaciones del principal partido adepto a sus ideas, el Socialdemócrata Alemán. Lo que asentaron nuestros fundadores en su Declaración de Principios, entonces, fue, ni más ni menos, que la concepción revolucionaria del Marxismo en cuya clarificación y restitución Lenin sí fue su principal sostenedor. Años después de la muerte de éste, Stalin, convertido en Jefe del Partido Comunista, y como una manera de afianzarse en el Poder, convertiría en un fetichismo el "Marxismo Leninismo" del cual se declararía su principal cultor, utilizándolo a su manera, para su beneficio y como arma contra los discrepantes de su política a los cuales estigmatizaba como "enemigos del Pueblo" por no aceptar su personal interpretación de tal concepción.

A medida que el dominio de Stalin degeneraba el régimen soviético convirtiéndolo en una dictadura personal, cruenta y asesina, el "marxismo-leninismo" pregonado desde el Kremlin se convirtió en la antítesis de las ideas de Marx y Lenin. Quienes han abandonado en estos tiempos el Marxismo, concibiéndolo como la máscara horrorosa y sangrienta del estalinismo, han cometido un error de lesa ignorancia histórica junto con demostrar un desconocimiento de la historia del Partido Socialista, que supo, en sus orígenes y después en su política concreta, sustentarse en la esencia del pensamiento de aquellos pensadores, interpretándolos libremente; a la vez que supo criticar y distanciarse del estalinismo sin confundirse con la crítica de la burguesía cuyo régimen de explotación de los trabajadores, no le daba autoridad para convertirse en rector de la sociedad.

El Partido Socialista puede estar orgulloso de haber sido uno de los pocos partidos del mundo, que sin abandonar el sentido revolucionario de su accionar nunca cayó en la visión dogmática y utilitaria del estalinismo. Si en un momento determinado de su curso histórico se declaró Marxista leninista lo hizo explícitamente en el sentido de interpretar libremente las ideas de Marx y de Lenin.

Es por eso que el Partido Socialista de Chile, con su identidad transformadora, buscó alcanzar el Poder para construir el Socialismo, utilizando los métodos de lucha que fueran necesarios en cada oportunidad, tarea concebida como de largo plazo que llena su existencia, por lo menos hasta 1973.

Su Trayectoria

Enmarcado en estas concepciones, como toda empresa de acción de humanos en el medio humano, el PS desarrolló su personalidad portando virtudes y debilidades, incurriendo en aciertos o en severos errores, cruzando etapas de pujante unidad y otras de dolorosas escisiones, pero siempre inserto en el proceso social. Durante toda su existencia, fraccionado o no, ocupó un espacio de rebeldía social en el espectro político nacional y de solidaridad con las luchas de los pueblos del tercer mundo por su liberación, cualesquiera que fueran los métodos de luchas que ellos emplearan.

En sus inicios, imbuído del doctrinarismo clásico de ese período, sostiene una posición clasista y de aspiración de Poder fervorosas. En 1934, trata de construir un Frente de Trabajadores, (el Block de Izquierda) con Marmaduque Grove a la cabeza, su líder carismático, que en las elecciones presidenciales anteriores había obtenido la primera mayoría en Santiago y Valparaíso y que electrizaba a las multitudes con su palabra sencilla pero candente. Desarrolla un movimiento de protesta social que ofusca al gobierno derechista del momento y termina persiguiendo y deportando a los líderes socialistas. El partido debe trabajar en la ilegalidad.

En esa etapa, el Partido Comunista de Chile, rechazaba todo entendimiento con los partidos de izquierda conforme a las órdenes que recibía de Moscú. Pero nuevas instrucciones lo llevan a cambiar de postura, no sólo en Chile sino en todo el mundo. De su extremismo infantil pasa al otro extremo y busca constituir un "Frente Popular" incluso con la burguesía nacional. Pasa a entenderse con el Partido Radical a quien ofrece la hegemonía en la constitución de la novísima alianza.

Inicialmente, el PS rechaza la línea de Frente Popular, opuesta a su concepción de mantenerse independiente de los partidos representativos de las clases dominantes. El radicalismo arrastraba una historia de alianzas con el liberalismo y otros sectores de la derecha. Pretendía acercarse a la izquierda para liderizar el movimiento popular emergente y alcanzar la Presidencia de la República. El Partido Socialista termina por ceder: retira la postulación de Grove y la Izquierda, encabezada por el Radical Pedro Aguirre Cerda, obtiene su primer triunfo nacional en 1938; el PS pasa a ser la segunda fuerza del Gobierno del Frente Popular. Transcurrirían tres décadas antes de que fuera hegemónico en la Izquierda con Salvador Allende como su líder.

El Partido asume responsabilidades superiores y juega un papel de primer orden en el desarrollo económico y democrático del país. Sin embargo, a pesar de sus grandes realizaciones, el gobierno no cumple su programa y los sectores obreros, campesinos y medios se sienten frustrados. Se produce el descontento social y la militancia socialista exige cada día con más vigor el retiro de sus ministros del Gabinete. Se agudiza la lucha interna. El aparato dirigente partidario se ha engolosinado con las granjerías gubernamentales y se niega a independizarse. El PS sufre su primer gran cisma en 1940.

El quinquenio siguiente es de más quiebres y dispersión. Se llega al Congreso General Ordinario de 1946 donde la militancia joven, más la vieja guardia revolucionaria, desplazan a los equipos burocratizados que han abandonado sus concepciones revolucionarias.

Para entender este cambio hay que registrar que la FJS(Federación de la Juventud Socialista) había llegado a ser a fines de la década del 30 una sólida y disciplinada organización con una militancia de más o menos 10.000. militantes, formada políticamente en las concepciones revolucionarias del Partido. De ella surge la llamada "Generación del 38" que aporta a lo largo de la vida socialista 5 Secretarios Generales y una destacada plana mayor de dirigentes de los cuales algunos aún perduran. Mencionamos a los Secretarios Generales Raúl Ampuero, a Aniceto Rodríguez, Salomón Corvalán, Clodomiro Almeyda, Carlos Briones y entre los dirigentes históricos, Adonis Sepúlveda, los Palestro, Carmen Lazo, Eduardo Osorio, Ramón Silva Ulloa, Belarmino Elgueta. Es esta generación, liderizada por Raúl Ampuero Díaz y la participación de viejos fundadores que conservaban su espíritu revolucionario, (Eugenio Gonzalez, Carlos Alberto Martínez, Manuel Mandujano, Augusto Pinto, Ramón Sepúlveda Leal, entre otros) los que recuperan los valores del Partido, su independencia y su espíritu de lucha.

El primer fruto de esta recuperación sería la Conferencia de Programa de 1947, de la cual surgió un Documento de trascendencia histórica y cuyo texto definitivo fue elaborado por la brillante pluma de Eugenio González.

Su aporte teórico sobre el carácter de la Revolución Chilena y Latinoamericana, que le dio un sólido fundamento al quehacer partidario, tuvo gran incidencia en el triunfo del movimiento popular del país en 1970. Veamos algunas de sus formulaciones:

"Nuestro partido representa en Chile el impulso histórico del verdadero Socialismo y la auténtica doctrina socialista que recoge para superar -y no para destruirlos- todos los valores de la herencia cultural como un positivo aporte a la nueva sociedad que deberá erigirse sobre el mundo capitalista."

"Es necesario que los militantes del PS y el pueblo comprendan plenamente la significación histórica y humana del socialismo, la justeza de su posición revolucionaria frente a los problemas de la época y las perspectivas nacionales y mundiales de su acción política . Dialécticamente generado por el Capitalismo, el Socialismo constituye su necesaria superación... corresponde en el momento actual a los partidos socialistas y afines de la América Latina llevar a término en nuestros países semi coloniales las realizaciones económicas y los cambios jurídicos que en otras partes ha impulsado y dirigido la burguesía. Las condiciones anormales y contradictorias en que nos debatimos, determinadas por el atraso de nuestra evolución económico-social en medio de una crisis, al parecer, decisiva del capitalismo, exigen una aceleración en el proceso de la vida colectiva: tenemos que acortar las etapas mediante esfuerzos nacionales solidarios para el aprovechamiento planificado del trabajo, de la técnica y del capital que tengamos a nuestra disposición."

"El progreso material en naciones más favorecidas, ha sido el efecto del espontáneo juego de fuerzas vitales y sociales en tensión creadora . Entre nosotros, tendrá que ser el resultado de una organización de la actividad colectiva, hecha con un criterio técnicoy dirigida con un propósito social. El giro de los sucesos mundiales y la urgencia de los problemas internos no dan ocasión para esperar. Por ineludible imperativo de las circunstancias históricas, las grandes transformaciones económicas de la Revolución democrático burguesa -reforma agraria, industrialización, liberación nacional- se realizarán en nuestros países latinoamericanos, a través de la Revolución Socialista."

"Una política de esta naturaleza, que tiende al aprovechamiento intensivo de nuestros recursos naturales, exige la movilización completa del potencial humano por medio de las organizaciones de trabajadores, la nacionalización de las industrias básicas y las reformas del régimen agrario, el manejo estatal de los servicios públicos, especialmente de los de Seguridad, Salubridad y Educación, la convergencia, en fin, de todas las fuerzas sociales creadoras en un propósito de superación nacional. El estado mismo tiene que ser rehecho en su estructura orgánica de acuerdo con la realidad geográfica y económica de la Nación."

"Sólo la voluntad de la clase trabajadora puede llevar a efecto esta empresa cuya urgencia se hace sentir tan fuertemente en este período de transición que estamos viviendo. Sobre ella no actúan las inhibiciones que se derivan de los intereses creados ni gravita el lastre de los prejuicios tradicionales. Únicamente ella está en condiciones de dar a la sociedad chilena la superior integración e impulso constructivo que la coloquen, de nuevo, en la avanzada del movimiento continental."

Estas breves citas del Programa de 1947, aunque extensas para el objetivo de este trabajo, entregan los elementos fundamentales del pensamiento político que animaría al Partido Socialista hacia adelante. Están en ellos la base de la Línea de Frente de Trabajadores que sustentaría el Socialismo Chileno casi por un cuarto de siglo, hasta el triunfo de la Unidad Popular que ubicaría al partido y al movimiento popular nacional en la antesala del Poder. Qué nos dice esta teoría. Veamos el informe de Raúl Ampuero al XX Congreso del Partido en el año 1964:

"Cada vez con mayor resolución comenzamos a sostener una concepción nueva, que negaba a la burguesía chilena, como clase, toda posibilidad real de conducir la lucha anti imperialista y anti feudal y, aún, de participar en ella con lealtad consecuencia. El desplazamiento de los jefes radicales hacia posiciones derechistas, su ingreso al círculo de los grandes negocios y su incorporación al aparato de explotación del capital extranjero, no eran entonces meros síntomas de corrupción personal o de degradación política, sino índices evidentes de que entre la burguesía y los terratenientes, entre la burguesía y el imperialismo no existían oposiciones fundamentales de intereses. El Partido Radical, bajo dominio de tales dirigentes, dejaba de ser el brioso líder de la pequeña burguesía reformista para adscribirse paulatinamente a posiciones más y más conservadoras.

"Entonces, ¿qué clases eran las llamadas a protagonizar la lucha contra el viejo orden? ¿Cuál era el carácter del proceso revolucionario que nos permitiría desatar nuevas y pujantes fuerzas de progreso? Las respuestas se abrieron lentamente camino, pero se impusieron al fin: únicamente los trabajadores, los explotados, las capas sociales no comprometidas, estaban en condiciones de dar la batalla histórica contra un sistema caduco y en descomposición; sólo una revolución popular y democrática de clara tendencia socialista podría edificar una sociedad de nuevo tipo. Desaparecería la barrera hasta entonces inviolable entre la revolución democrático burguesa y la revolución socialista, para integrarse ambas en un proceso unitario y continuo, que comienza removiendo los grandes obstáculos opuestos al desarrollo -la dependencia imperialista y el régimen semi feudal vigente en la agricultura- para coronar su obra con el establecimiento de relaciones socialistas cada vez más avanzadas."

Es decir en 1964, se ratifica la teoría desarrollada en el programa de 1947 por Eugenio González convirtiéndola en un quehacer político.

Desde esa fecha, con avances y retrocesos esta teoría se desarrolla y se concreta, alianzas y programas que perfilan la perspectiva de alcanzar el Poder a través de coaliciones de partidos representativos de los trabajadores y sectores sociales oprimidos por el sistema con proyectos que buscaban la transformación y el cambio económico y social, al frente de los cuales estarían también hombres de las propias filas populares. Así se constituye el Frente de Acción Popular (FRAP) y después la Unidad Popular de las cuales sería su abanderado nuestro camarada Salvador Allende.

La concepción del Frente de Trabajadores, entonces, no fue una improvisación ni una política accidental o coyuntural. Fue madurando largos años dentro de partido y materializándose con la propia experiencia partidaria, por las frustraciones provocadas por políticas débiles y claudicantes, por la esterilidad de la participación en gabinetes ministeriales que resentían a los trabajadores y por la enseñanza que entregaban la colaboración con sectores políticos de la burguesía que siempre fueron incapaces de romper sus vínculos de clase, su compromiso con los intereses de las clases dominantes. La experiencia que se había vivido con el Gobierno de Ibáñez en 1952, repitiendo el error frente populista, había endurecido a la militancia, que no estaba dispuesta a tolerar nuevas debilidades. En adelante, las pugnas internas estarían entre los más o los menos consecuentes con la política revolucionaria de Frente de Trabajadores.

Por tibiezas en este plano sería desplazada la Dirección de Raúl Ampuero en el Congreso de Linares de 1965, asumiendo un nuevo equipo, encabezado por Aniceto Rodríguez, Carlos Altamirano, Adonis Sepúlveda, Erich Schnake, Rolando Calderón y otros que radicalizarían de nuevo las posiciones del Partido.

Incluso, el Congreso de Chillán, de 1967, llevaría a algunos extremos que no correspondían a la situación concreta de Chile, privilegiando la lucha armada, en un país donde se daba un movimiento de masas desarrollado fundamentalmente por socialistas y comunistas, profundamente politizado y combativo, que buscaba cambios revolucionarios.

La realidad nos conduciría a introducirnos con más fuerza en el proceso social; constituir una alianza que no fuera sólo un entendimiento electoral, sino un frente que se dispusiera al cambio económico social.

El llamamiento que socialistas y comunistas harían a las demás fuerzas de izquierda para constituir la Unidad Popular tendría ese sentido. El programa que se aprueba previo a la designación del candidato Presidencial diría lo siguiente:

"La única alternativa verdaderamente popular y por lo tanto, la tarea fundamental que el Gobierno del Pueblo tiene ante sí, es terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del Socialismo."

Es decir, la concepción del Frente de trabajadores sintetizada pero expresa: cumplir tareas democráticas y socialistas a través de un Gobierno compuesto por representantes de los partidos de trabajadores. El Presidente Allende llegaría hasta incluir en su Gabinete a los representantes máximos de la CUT, los compañeros Luis Figueroa y Rolando Calderón.

En este análisis de la trayectoria del Partido Socialista quedan. naturalmente, grandes lagunas e interrogantes. Pero sí se desprenden de sus grandes trazos una imagen constante de un partido revolucionario. Sus pisiones, contrariamente a lo que se afirma que se debieron a caudillismos, fueron, en gran medida, de carácter doctrinario.

Tenemos la certeza que el pensamiento del Partido Socialista penetró en vastos sectores populares y fue un elemento fundamental para el triunfo de 1970. Si efectivamente otras fuerzas aportaron a ese proceso, no es menos cierto que la política socialista de alcanzar el Poder pleno ayudaron a desarrollar un movimiento social fuertemente radicalizado y de alta combatividad. Como lo dijera Salvador Allende, su millón de votos correspondía a un millón de conciencias políticas.

El intento del Gobierno Popular, analizado en sus grandezas y debilidades lleva la impronta particular de Salvador Allende y también del Partido Socialista, igualmente con aciertos y errores. Cualquiera que fuera su conducción, el movimiento popular desarrolló fuerzas sociales que llevaron a la antesala del Poder. Naturalmente, la reacción de las clases dominantes correspondería a la histórica postura de impedir por todos los medios ser despojados de sus privilegios. Nunca han entregado el Poder pacíficamente. Por eso, antes de que Allende asumiera su cargo, asesinaron al Comandante en Jefe del Ejercito, René Schneider, por no querer participar en un golpe de estado. No había "excesos" ni atropellos a la Constitución, pues aún no estábamos en el Gobierno. La violencia la desataron ellos y la aplicaron ellos. Ciertamente, la aplicación del Programa de la Unidad Popular, repartido por cientos de miles en la campaña electoral de la UP, desató las iras y la virulencia en las clases dominantes, volaron decenas de torres eléctricas, sabotearon la producción, asesinaron no solo trabajadores sino al Comandante Araya, de la Marina, que era Edecán del Presidente y empujaron en todas formas la intervención de las fuerzas armadas. Así se fue conformando el dilema al borde del enfrentamiento: o Revolución o Contrarrevolución. No fuimos capaces de consumar el proceso. Triunfó la más cruel y sanguinaria Contrarrevolución habida en el Continente.

El Partido Socialista y el movimiento popular, el pueblo entero inició el 11 de Septiembre de 1973 el pago de sangre por su intento de cambiar el régimen. No fueron los "excesos" ni los errores, mayores o menores, que los hubo, lo que condujo a la intervención armada. Fue la aspiración de realizar la utopía socialista como se le llama hoy día.

La derrota sacudió profundamente al pueblo chileno y el Partido sufrió su propio martirio. Fuera de sus miles de mártires, ha vivido la peor crisis de su historia. No es para menos, fracasó en el intento de cumplir sus sueños.

Dispersado en múltiple grupos, el pueblo socialista logró la unidad. El Congreso Salvador Allende inició la difícil tarea de reconstruir el Partido, en nuevas condiciones nacionales e internacionales. Un Programa nuevo debe definir qué pensamos ahora, cuáles son nuestros principios en este presente con sus dinámicos cambios de todo orden: teóricos, científicos, tecnológicos y entregar a la militancia las nuevas alternativas. Lo obrado hasta ahora en esta materia aún no resuelve este problema. Abiertos al futuro, hay que asentar el despegue para hacer realidad las aspiraciones de aquellos que ofrendaron la vida por el Socialismo.

Adonis Sepúlveda