lunes, 30 de marzo de 2015

Historia del Partido Socialista de Chile

El Partido Socialista tiene su origen en hitos históricos y sociales ocurridos desde mediados del siglo XIX:

1850, 14 de abril: Inauguración pública de la Sociedad de la Igualdad fundada semanas antes en la ciudad de Santiago. El grupo fundacional está compuesto por Santiago Arcos, Francisco Bilbao, José Zapiola, Eusebio Lillo, Ambrosio Larrechea y Cecilio Cerda. Más tarde se incorporarán Manuel Guerrero, Rudecindo Rojas, Luciano Piña, Ramón Mondaca. También participa, más adelante, como Secretario del Grupo N°6, Benjamín Vicuña Mackena. La Sociedad editará dos periódicos: El Amigo del Pueblo (que recuerda el nombre del periódico que fundara Marat durante la Revolución Francesa) y luego La Barra. El Amigo del Pueblo es clausurado por haber publicado los Boletines del Espíritu de Francisco Bilbao.

1896 A partir del movimiento mutualista de artesanos, nace la Unión Socialista, primer organismo que en el año de 1898, celebra el 1° de mayo.

1898 Surge el Partido Obrero Francisco Bilbao. El Programa del POFB fue aprobado por las Asambleas Federales reunidas en Santiago de Chile en dos etapas: primero en 1898 y luego en 1899.

1901 El Partido Socialista (antes Francisco Bilbao) publica su Programa y Reglamento.

1907 Mancomunales de mineros organizan movilizaciones que culminan con la huelga general de 1907, contexto en el que se produce la matanza obrera en la escuela Santa María de Iquique.

1909 Se funda la Federación Obrera de Chile (FOCH). Aparece El Socialista, periódico perteneciente a la Agrupación Socialista de Santiago.

1912 El 4 de julio, en Iquique, se funda el Partido Obrero Socialista (P.O.S), encabezado por Luis Emilio Recabarren, quien hasta ese momento era miembro del Partido Demócrata fundado en 1887.

1919 Se funda en Chile la IWW (Trabajadores Industriales del Mundo) que reúne principalmente sectores de tendencia anarquista.

1920 Arturo Alessandri Palma llega a la Presidencia de la República apoyado por la Alianza Liberal, derrotando a Luis Barros Borgoño, quien representa a la Unión Nacional y La FOCH, en su Congreso de Rancagua, adhiere a la Tercera Internacional fundada luego del triunfo de la revolución rusa en 1917.

1921 POS se convierte en el Partido Comunista de Chile.

1922 Eugenio González Rojas, que se convertirá más tarde en uno de los líderes históricos del futuro partido socialista, es elegido presidente de la Federación de Estudiantes de Chile.

1924 El Ejército realiza una manifestación de descontento, encabezada por el general Luis Altamirano, quien es apoyado por la oficialidad joven, entre quienes figuran Carlos Ibáñez del Campo y Marmaduke Grove. Plantean una reforma radical a la Constitución de 1833 y el despacho de múltiples leyes. Fuerzan la renuncia de Arturo Alessandri Palma y se constituye una Junta Militar compuesta por el propio Luis Altamirano, el general Bennet y el almirante Nef quienes gobiernan con el apoyo de liberales y conservadores reunidos en la coalición Unión Nacional.

23 de enero de 1925 La oficialidad joven descontenta, con el protagonismo de Grove y Carlos Ibáñez del Campo, derroca a la Junta y en marzo, Alessandri reasume como Presidente de la República.

1925 Se establece una nueva Constitución de la República, que contempla: sexenio presidencial; elección presidencial por votación directa; período de diputados y senadores por 4 y 8 años, respectivamente; se sanciona separación de la Iglesia y el Estado; se permite la elección de profesores de enseñanza media y superior al Parlamento; termina con la facultad del Congreso de derribar ministros, siendo estos de la exclusiva confianza del Presidente de la República.

Emiliano Figueroa es elegido presidente de la República con 184.000 votos que representan el 71,6% del cuerpo electoral). José Santos Salas, candidato de los sectores populares, reúne 75.000 votos, esto es 28,3%.

1927‐1931 Luego del golpe de enero, Carlos Ibáñez del Campo es elegido presidente el 22 de mayo de 1927, con el 98% de los sufragios, que comienza a adquirir características dictatoriales.

1930 Crisis económica. Cesantía. Clase media y baja muy afectadas por los duros problemas económicos. Marmaduke Grove, cuyo ingreso al país ha sido prohibido por Ibáñez, vuelve a Chile a bordo de su famoso "Avión Rojo" para encabezar un levantamiento en contra de Ibáñez. El movimiento fracasa y Grove es deportado a la Isla de Pascua.

La dictadura militar de Carlos Ibáñez del Campo fue derrocada por el grueso de la civilidad el 26 de julio de 1931.A este siguió el débil gobierno radical de Juan Esteban Montero contra el cual conspiraban alessandristas, ibáñistas y sectores socialistas liderados por Eugenio Matte Hurtado.

Antecede a la fundación del PSCH. un hecho altamente valorado y evocado por los socialistas: La "República Socialista", originada el 4 de Junio de 1932, mediante un levantamiento militar.

"Alimentar al pueblo, vestir al pueblo" fue su lema. Marmaduke Grove, Eugenio González Rojas, Oscar Schnake y Rolando Merino fueron, algunos de los que participaron en esta efímera y audaz hazaña que duró 12 días.

En su corto tiempo de duración se tomaron diversas medidas entre las cuales destacan: libertad a los soldados de la marina encarcelados, que se habían levantado en contra de las autoridades por sus sueldos impagos, disolución del llamado Congreso Termal, creación, bajo decreto, del Banco del Estado, devolución de los objetos empeñados en la Caja de Crédito Popular. Además se dio orden de reintegrar a sus labores a 200 profesores que habían sido exonerados en tiempos de Ibáñez.

Meses después, a fines del año 1932, se llevó a efecto la elección presidencial. Los diferentes grupos socialistas presentaron de candidato Marmaduke Grove, quien alcanzó la segunda mayoría nacional con más de 60.000 votos, superando incluso con dicha votación, al tradicional partido conservador.

Grove sólo fue superado en votación por el León de Tarapacá, Arturo Alessandri. Los resultados electorales favorecieron y precipitaron el proceso de unidad de las diferentes agrupaciones socialistas, Acción Revolucionaria Socialista, el Partido Socialista Marxista, Orden Socialista y la Nueva Acción Pública. Todas ellas habían formado parte del Frente Único Socialista, que se había configurado especialmente para enfrentar las elecciones presidenciales de 1932. Dicho referente terminó por servir de antesala de la unidad socialista.

El 19 de Abril de 1933 se fundó el Partido Socialista de Chile. A la culminación del proceso de unidad asistieron 70 delegados, 12 de ellos pertenecían a la Orden Socialista, 14 al Partido Socialista Marxista, 18 a la Nueva Acción Pública y 26 a la Acción Revolucionaria Socialista.

El Partido Socialista reconoce los principios del socialismo científico, como fundamento filosófico de su programa. Enfoca dialécticamente nuestra existencia nacional y se remonta al análisis de la realidad continental. Comprueba que la realidad económico social de Chile es diversa a la de los países industrializados y afirma, entonces, la importancia de la clase media, numerosa y empobrecida, tanto como los obreros y campesinos. El PS se constituye en un movimiento revolucionario, en base a la unión de los trabajadores manuales e intelectuales.

Al respecto, Eugenio Matte Hurtado (1896‐1934) declaró la firme convicción de que "... la unión de todos los trabajadores manuales e intelectuales conducirá satisfacer los anhelos de redención del proletariado...".

El mismo Matte ‐que en ese momento era Senador por Santiago ‐ propuso como presidente a Oscar Schnake V. (1899‐1976), como Secretario a Marmaduke Grove (1885‐1972) y como tesorero a don Carlos Alberto Martínez siendo aceptados por todos los presentes en la asamblea fundacional.

En un principio las bases del Partido Socialista estaban compuestas por miembros de la clase obrera y de los sectores medios. "No se viene a nuestro partido porque se sea intelectual u obrero, se viene porque se ha adquirido la conciencia revolucionaria del actual momento histórico", decía Schnake, para luego agregar: "Es una mentira el hacer creer que sólo los intelectuales podrán salvarnos, o que sólo los obreros son los revolucionarios".

Eugenio González Rojas, también fundador y dirigente del PSCH, expresó tiempo después en una de las sesiones del Senado de la República: "Al fundase el Partido Socialista se daban condiciones objetivas para que los trabajadores intelectuales y manuales actuaran de consuno en una colectividad política propia...".

El Partido Socialista emprendió una vasta tarea para unificar a los trabajadores y orientar el movimiento sindical, fortaleciendo el avance democrático popular.

El Partido, al ver que crecía su influencia social, decide crear estructuras específicas para su trabajo político en las mujeres y los jóvenes. Así, en 1935 se crea la Federación de Mujeres Socialistas (FMS), orientada a luchar por los derechos económicos, sociales, civiles y políticos de la mujer Chilena. El año culmina la estructuración de la organización juvenil del PS, que en el Congreso (4 de Noviembre de 1935) decide llamarse Federación de la Juventud Socialista de Chile (FJS).

El Partido hizo suyas todas las expresiones democráticas, en especial de las electorales, siendo una de estas el mecanismo que mejores resultados le ha dado en su crecimiento orgánico.

En las parlamentarias de 1937, con solo 4 años de existencia, obtuvo un 11,1 % de los votos (3 senadores y 19 diputados). En tanto, el Partido Comunista con 15 años de existencia obtenía el 4,1 % de la votación.

Mientras tanto, el movimiento obrero daba un gran paso de unidad al fundar la Confederación de Trabajadores de Chile en 1936.

Hubo un acierto importante en la estrategia política diseñada por el PSCH al fundar el "Block de Izquierda" en 1934, porque más tarde sirvió de verdadero esqueleto del Frente Popular, estrategia esta última lanzada por la Internacional Comunista, después de su VII Congreso y a la cual los socialistas accedieron después múltiples discusiones internas, plenos y congresos.

"El Frente Popular no es socialista; pero podemos llevarlo al socialismo" decía un alto dirigente. La influencia internacional de la España frentista era notoria en el partido. Una vez en el Frente Popular, el PSCH intentó levantar la candidatura presidencial de Marmaduke Grove, pero no pudo imponerlo por oposición del PC. En vez, se eligió a Pedro Aguirre Cerda y Grove pasó a ser generalísimo de su campaña, no sin antes expresar que "sacrificaremos nuestras legítimas expectativas en aras de la causa popular".

El triunfo del Frente Popular ‐ compuesto por los partidos Radical, Socialista, Comunista y Demócrata ‐ en 1938, permitió al PSCH participar del gobierno con tres Ministros de Estado: Salvador Allende en Salud, Oscar Schnake en Fomento y Obras Públicas y Rolando Merino en Tierras y Colonización.

Los socialistas integrados al gobierno a través de los ministerios hacían grandes esfuerzos para que se aplicara el programa de gobierno del Frente Popular, contra los sectores más conservadores. La inaplicabilidad en una parte sustantiva del programa frentista, debido entre otras cosas, al terremoto de Chillán (24/4/1939) y a la crisis en los mercados internacionales, por efecto de la Segunda Guerra Mundial, comprometía significativamente los destinos del Partido Socialista.

El 15 de diciembre de 1940, el PSCH abandonó el Frente Popular, principalmente por su incapacidad realizadora y por el rechazo socialista a la participación en este referente del Partido Comunista, luego de la firma del Pacto de Acero entre Hitler y Stalin, cambiando el carácter antifascista de la alianza.

Los socialistas en Chile fueron los más ardientes luchadores contra el fascismo, no sólo en su vertiente europea, sino que también contra los movimientos que en Chile pretendían adherir al ideario nazi.

El Partido todavía recuerda a los jóvenes Manuel Bastías, Julio Llanos y Héctor Barreto, víctimas de los choques entre las Milicias Socialistas del PSCH y la brigada nazi que por entonces intentaba copar las calles de Chile, pero que fueron repelidas por los milicianos socialistas.

El PS se reintegró al Frente Popular pasadas las elecciones parlamentarias de 1941. En ellas había registrado un alza en su votación: un 18%, cifra nunca antes alcanzada y sólo comparable a la obtenida en las parlamentarias de 1973, en que los socialistas lograron un 18,9%.

La repentina muerte del Presidente Aguirre Cerda selló el fin del Frente Popular. A su sucesión aspiraron varios candidatos, entre ellos un socialista. Finalmente fue elegido para el cargo el radical Juan Antonio Ríos. El PS, una vez más y por corto tiempo participó en el gobierno en forma deslucida y estéril. Con esto empieza a debilitarse y pierde el apoyo de sus seguidores.

Se inicia un período de debilitamiento interno que devino en un conjunto de divisiones. Sin embargo, la corriente interna de "los inconformistas", encabezada por Raúl Ampuero ‐ secretario general de la FJS‐ logra recuperar al Partido de su compleja situación, dando inicio a un nuevo período (1946).

A partir del XI Congreso General Ordinario, celebrado en Concepción en el mes de octubre de 1946 y conducido por el compañero Raúl Ampuero, comienza un proceso de profunda reflexión interna y de construcción teórica, política y programática.

El socialismo aporta al país un programa, elaborado con rigurosidad y claridad respecto de los procesos sociales y que logró iluminar los caminos de la lucha popular hasta la fecha.

Incorpora el hombre como la esencia del socialismo: "El socialismo es, en su esencia, humanismo. A la actual realidad del hombre, mecanizado como simple elemento productor por las exigencias del utilitarismo capitalista, opone el socialismo su concepción del hombre integral, en la plenitud de sus atributos morales y de sus capacidades creadoras... Por lo tanto, todo régimen político que implique el propósito de reglamentar las conciencias, conforme a cánones oficiales, siendo contrario a la dignidad del hombre es también incompatible con el espíritu del socialismo", dijo en la época Eugenio González.

"Ningún fin puede obtenerse a través de medios que lo niegan: la educación de los trabajadores para el ejercicio de la libertad tiene que hacerse en un ambiente de libertad", agregó.

Según sostendría posteriormente Clodomiro Almeida ‐quien en 1948 fue elegido miembro del comité central por primera vez‐ "todo el conjunto de influencias ideológicas y políticas se articulaban en una matriz espiritual e intelectual que reflejaba la tradición y la continuidad del pensamiento progresista de las clases medias chilenas. Matriz cuyos parámetros fundamentales eran la vocación democrática y libertaria, el laicisismo y el anhelo de justicia social".

El XII Congreso General Ordinario realizado en Valparaíso en 1948, eligió a Eugenio González como su secretario general.

Mientras, en el país, el gobierno de Gabriel González Videla, quien cambiaría el signo progresista de los gobiernos radicales e instauraría en el país un régimen autoritario que persiguió a sus detractores.

En el año 1957 se llevó a efecto el Congreso de Unidad, en que confluyen el Partido Socialista Popular y el ex Partido Socialista de Chile, originado en 1948. Se consolidó la tan ansiada unidad del socialismo bajo la dirección del diputado por Concepción y luego senador por O'Higgins y Colchagua, Salomón Corbalán.

El partido es "el instrumento más vigoroso de la acción de los intereses nacionales, la libertad de los trabajadores, la democracia y socialismo", decía parte del voto aprobado en este Congreso unitario.

En 1958, Allende es candidato presidencial del FRAP (fundado en 1956), obtuvo una altísima votación a escasa distancia del candidato derechista triunfante, Jorge Alessandri.

En el XIX Congreso General Ordinario realizado en los Andes en 1961, se eligió a Raúl Ampuero como Secretario General. Se acordó combatir al gobierno reaccionario de Jorge Alessandri, como así mismo, fortalecer el movimiento popular conducido por el FRAP.

El año 1967 se realizó el XX Congreso del PSCH. El partido se definió como una organización marxista leninista. Un mes antes Raúl Ampuero, Tomás Chadwick, Ramón Silva Ulloa, Eduardo Osorio Naranjo y otros militantes dieron vida a la USOPO.

La década del 60 estuvo marcada por los acontecimientos ocurridos en Cuba. Era considerado por los socialistas un ejemplo de heroísmo de un país subdesarrollado latinoamericano, frente al "imperialismo norteamericano". Las muestras de solidaridad con el pueblo cubano dan cuenta de ello.

La toma del poder pasó a ser un fin estratégico, sin dejar de lado las elecciones como forma para alcanzarlo. No obstante en las municipales de 1967, se obtuvo un 13,8% de los votos.

En 1969, se llevaron a efecto elecciones parlamentarias significativas para las presidenciales del 70. Se bajó en apoyo electoral a un 12,2 %.

Ese mismo año se fundó el partido MAPU. (Movimiento de Acción Popular Unitaria), producto de una división en la Democracia Cristiana. Su Secretario General fue Rodrigo Ambrosio. Entre sus miembros estaban los senadores Agustín Gumucio, Alberto Jerez, el diputado Julio Silva Solar, Jaques Chonchol, Juan Enrique Vega, Enrique Correa y Jaime Gazmuri, entre otros.

Dos años más tarde Rodrigo Ambrosio, opinaba respecto del principal partido de gobierno: "....el desarrollo de nuestras relaciones con el Partido Socialista de Chile, tiene para nosotros una alta prioridad y estamos decididos a dedicar a esta tarea una cuota importante de nuestras preocupaciones".

El año siguiente el Partido levantó la cuarta candidatura presidencial Salvador Allende con no pocas dificultades. El triunfo de la Unidad Popular, constituida por PSCH, PCCH, MAPU, Partido Radical, API y PIR sorprendió a muchos, pero permitió finalmente acceder al gobierno.

"El 4 de septiembre de 1970, el movimiento popular derrotó a la reacción en una batalla decisiva. En màs de medio siglo de luchas reivindicativas y políticas, la clase obrera maduró hasta comprender que su liberación sólo era posible ejerciendo directamente el poder. Y que para conquistarlo debía forjar un sólido movimiento, que uniera a todo el pueblo contra sus enemigos fundamentales, preservando para sí el papel dirigente y conductor de la revolución...

En la conquista de la unidad de pueblo y en la movilización política masiva que aseguró la victoria electoral, jugó un papel decisivo el programa de la Unidad Popular"

En Enero de 1971 se realizó el XXIII Congreso General Ordinario del PS. en La Serena, donde fue elegido Secretario General Carlos Altamirano.

Una vez en el gobierno, a cinco meses de estar en el Gobierno, el PS se midió en las elecciones municipales de 1971, obteniendo un 22,35% de los votos, y la oposición una cifra como ésta.

En la misma elección, la Unidad popular alcanzó un triunfo, al subir a 49,73% su votación, y la oposición del 48,05%. (PDC y Partido Nacional).

El mismo año, 1971, se logró aprobar en el Parlamento la Ley de Nacionalización del Cobre, vigente hasta nuestros días. Allende consideraba el cobre como el "sueldo de Chile" y a su nacionalización como "la segunda independencia" del país.

El asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, ex‐Ministro del Interior del gobierno del Presidente Eduardo Frei, efectuado por la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), enlutó el año 71.

A fines de ese año, visitó Chile el Primer Ministro cubano, Fidel Castro.

En el sector agrario, denominado por Allende "el pan de Chile", se intensificaron las transformaciones, en el camino de la Reforma Agraria. Miles de hectáreas pertenecientes a fundos expropiados fueron entregadas a quienes las habitaban. "La tierra para el que la trabaja", era el lema recurrente.

El área estatal se vio robustecida mediante la nacionalización de la gran minería, la estatización de bancos e industrias.

El año 1971 nació el Partido Izquierda Cristiana, como escisión de izquierda de la DC, encabezado por Luis Maira y Pedro Felipe Ramírez. Esta organización postulaba el apoyo del cristianismo popular al gobierno de Allende y aspiraba a expresar en una fuerza socialista la lucha del cristianismo liberador.

El año 1972 se desataron diversos conflictos entre el gobierno y el Congreso. El gobierno popular perdía apoyo electoral en las elecciones complementarias y el parlamento realizaba acusaciones constitucionales en contra de los ministros de Allende.

Para el gobierno, el desabastecimiento no se debía a la menor producción, sino al mayor consumo popular creado por la nueva política de distribución del ingreso y a los efectos generados por el mercado negro.

El "paro de Octubre" de 1972 agudizó más el conflicto entre el gobierno y oposición. Sus consecuencias se hicieron sentir.

En las elecciones parlamentarias de Marzo de 1973, la Unidad popular logró un 43% de los votos, mientras la oposición obtenía un 57%. Sin embargo esta última no alanzó los 2/3 que buscaba, para destituir al Presidente Allende.

En agosto, la Cámara de Diputados acordó "presentar al señor Presidente de la República y a los señores ministros de estado, miembros de las Fuerzas Armadas y del cuerpo de carabineros, el grave quebramiento del orden constitucional y legal de la república".

En septiembre de 1973 un golpe militar clausuró el Congreso Nacional, disolvió los partidos politicos y reprimió a las fuerzas de izquierdo atropellado los derechos humanos de la población chilena.

La dictadura fue particularmente dura para los socialistas, que sufrieron la pérdida de más de 400 compañeros.

Adicionalmente, fue un período de múltiples divisiones por la profundización de las diferencias entre sus principales líderes, tanto en el interior, como en el exterior del país.

Sin embargo, los socialistas en Chile, desde el mismo 11 de septiembre, comenzaron a reconstruir el Partido.

Muchos murieron, o están desaparecidos, o fueron encarcelados y torturados y destaca de ese período el llamado "Documento de Marzo" (1974), en el cual la dirección clandestina encabezada por el dirigente de la CUT, Exequiel Ponce, el Secretario General de la J.S., diputado Carlos Lorca, y los dirigentes Ricardo Lagos Salinas y Ariel Mansilla, plantean la unidad amplia de todas las fuerzas antifascistas, la lucha por la recuperación de la democracia y critican el ultra izquierdismo en el seno del P.S.

Esos dirigentes fueron detenidos en 1975 y hasta hoy se encuentran desaparecidos, excepto el joven Mansilla, que fue asesinado por los militares.

El año 1976, el Comité Central en el exilio reconocerá a dicha dirección como la continuidad del PS en la clandestinidad.

El Pleno del Comité Central de 1978, conocido como Pleno de Argel, acentuó el proceso de división interna del Partido, que se arrastraba desde el gobierno de la U.P.. Este proceso culminará con la división orgánica, en abril de 1979, en el marco del Tercer Pleno Nacional Clandestino (el primero, se realizó en 1976, y el segundo en 1977).

De ahí surgirá un sector encabezado por Clodomiro Almeyda y otro por Carlos Altamirano. En esos años y los que continuarían se verifica un proceso de acercamiento de los sectores de izquierda no‐históricos al espacio socialista. Así, el MAPU, la IC y el MAPU‐OC comienzan a definirse como "fuerzas socialistas”. El año 1982, después de diversos esfuerzos de unidad socialista, se crea el Comité de Enlace Permanente (CEP) entre las diversas expresiones del PS.

El año 1983, éste dio paso al Comité Político de Unidad Socialista (CPUS)

La presencia y fuerza de las organizaciones sociales se hizo sentir, el 11 de Mayo de 1983, con la Primera Protesta Nacional, organizada por el Comando Nacional de Trabajadores, hecho de alto significado en la lucha en contra de la dictadura.

El mismo año surgen en el país dos referentes políticos: la Alianza Democrática y el Movimiento Democrático Popular. Una vez más sectores del socialismo optan por distintos referentes, perdiendo fuerza el proceso unitario interno. También el mismo año se constituyó otro referente, el Bloque Socialista, conformado por el Mapu, I.C., Mapu O.C., Convergencia Socialista y otra parte del Partido Socialista.

En el proceso de ascendente movilización social contra la dictadura de Pinochet, los socialistas se fueron uniendo en la acción y fueron alcanzando sustantivas convergencias políticas. Ello hizo que el Socialismo mantuviera vigencia, pese a encontrarse disperso y sin unificación orgánica.

Así, su consecuencia y su claridad política hicieron que los socialistas concurrieran a crear la concertación por la Democracia, el 2 de febrero de 1988, junto a otras fuerzas democráticas.

El 5 de octubre de 1988, la Concertación Democrática logró un rotundo triunfo al imponer el "NO" a la continuidad de Pinochet en el poder, en las urnas.

Con el triunfo del NO, en 1988 una nueva etapa se abre en el país.

La derrota de Pinochet significará el retiro progresivo de los militares a sus cuarteles y la convocatoria a elecciones presidenciales y parlamentarias.

El 14 de Diciembre de 1989, el abanderado de la Concertación por la Democracia, Patricio Aylwin, triunfa en la elección de Presidente de Chile. En las parlamentarias, los socialistas, esta vez representados a través del PAIS y el PPD, elegirán el 19,1 % de los diputados y el 13,3% de los senadores electos.

El 27 de Diciembre de 1989 se concreta la unidad del Partido Socialista, al cual concurren los dos grandes sectores existentes, más el MAPU y destacados intelectuales socialistas independientes.

Con ello, se cierra el período de diez años de división orgánica del PS, en un momento en que el socialismo asume una participación protagónica en el gobierno de transición.

En el año 1990 (noviembre) ingresará al PS la Izquierda Cristiana, en el marco del Congreso de Unidad Salvador Allende, realizado en Valparaíso. Con anterioridad y con posterioridad a dicha fecha también se incorporarán al P.S. destacados dirigentes y militantes de la izquierda, provenientes del Partido Comunista y del MIR.

Este proceso de integración de nuevos contingentes de izquierda está verificando que el P.S. es el único espacio político real desde el cual desarrollar una política de izquierda en la década de los noventa y en siglo XXI.

Un dato determinante de este proceso es el reconocimiento socialista de su pluralismo interno y la legitimidad de la competencia democrática de ideas en su seno. Ello, porque hoy concurren a conformar a la identidad del Partido Socialista militantes provenientes del racionalismo laico y del cristianismo popular.

El punto de encuentro es siempre el compromiso ineludible con los sectores populares, los trabajadores y el pueblo.


sábado, 28 de marzo de 2015

Los origenes del Partido Socialista

Introducción

Los partidos políticos nacen como expresiones de necesidades y aspiraciones económicas, sociales y de todo orden que fluyen de los estratos, capas y clases que se generan en las sociedades. Lo efímero o duradero de una entidad política estará en relación directa a su capacidad de identificarse con los problemas y aspiraciones de los sectores que intenta representar.

Sin embargo, no es suficiente la carencia de una expresión política en determinados estamentos sociales para que cualquier intento o proyecto cubra el espacio existente. Se puede, en cualquier momento, "inventar" un partido, pero el enraizamiento en radios profundos de la estructura social no se alcanza por actos políticos voluntaristas o meros propósitos doctrinarios o intelectuales. Por muy honesta y luminosa que sea la iniciativa, si ella obedece sólo a móviles coyunturales, accidentales o de liderazgos personales, se proyectará fugazmente en la sociedad. Es necesario que el proyecto calce oportunamente con necesidades económicas y sociales históricas y concretas de los sectores que pretende representar, que haga suyas sus exigencias y esperanzas y las convierta en su que hacer para que aquellos asuman como propia la nueva entidad y la anuden a su destino.

Orígenes

El Partido Socialista de Chile surgió respondiendo a estas características. Se identificó con los trabajadores y sectores oprimidos por el sistema capitalista, expresó su inquietudes, sus intereses y su idiosincrasia. Sus fundadores más ilustres, continuadores de luchas por el Socialismo que devenían del siglo pasado, meses antes del acto fundacional, junto a algunos militares revolucionarios se tomaron el Poder el 4 de Junio de 1932 para establecer una República Socialista "para el pueblo, por el pueblo y con el pueblo". El intento caló hondo en los trabajadores. Sus líderes fueron endiosados por el Pueblo. De ahí que, la concreción de un Partido por los mismos actores, calzaría con una necesidad social e introduciría a los socialistas al tejido social de Chile.

El intento fracasó. Sus conductores fueron derrotados por un Golpe militar de derecha, encarcelados y deportados. Pero tuvo la virtud de dejar la simiente de la insurgencia social y de excitar las aspiraciones de bienestar, justicia y libertad de las grandes mayorías explotadas y oprimidas. Los trabajadores chilenos llevaban décadas de cruentas luchas por su liberación, la Revolución del 4 de Junio los dejó con la inteligencia de que sus ideales eran alcanzables. Su posibilidad encontró una perspectiva de realización con la fundación del Partido Socialista, el 19 de Abril de 1933, que dio continuidad y organicidad al ideario socialista en Chile, ya con años de luchas e intentos orgánicos.

Pero no sólo la experiencia del 4 de Junio inspiró a los fundadores. Su nacimiento fue producto de persos elementos del proceso social de ese período, tanto nacional como internacional. En primer lugar, del desarrollo y concreción de las ideas socialistas en el mundo; del triunfo de la Revolución Socialista en la Rusia de los Zares; de la crisis económica y la situación política inestable del país. Al momento de la fundación ya se había desarrollado el burocratismo en el Estado Soviético y un sector del Partido Bolchevique y de los partidos comunistas del mundo había sido expulsado de sus filas. Por su parte los partidos socialistas y socialdemócratas, aún inculpados de traición al socialismo, continuaban su inserción en la institucionalidad burguesa; no aparecían como alternativa para América Latina. A la vez, el Partido Comunista de Chile, escindido y jibarizado por los problemas conductuales al interior de la URSS e incapaz de interpretar al pueblo chileno por su incondicionalidad a políticas extrañas dictadas desde Moscú, tampoco era solución para los trabajadores del país.

Esta situación fue generando agrupaciones socialistas que buscaban un camino propio para la lucha por el Socialismo, que afloran públicamente después de la caída de Ibáñez en 1931. En este marco confluyen a la fundación del Partido Socialista, Acción Revolucionaria Socialista, ARS; Nueva Acción Pública, NAP; la Orden Socialista; el Partido Socialista Marxista y Partido Socialista Unificado, todos pequeños grupos organizados en Santiago con muy débiles ramificaciones en provincias. De su unificación surge una identidad con características propias, autónoma de la corrientes socialistas y comunistas del mundo y de Chile, Asume lo mejor de esas tendencias pero resolviendo por sí misma, democráticamente, sus principios y su carácter, programa y su quehacer político.

Liderizado por Marmaduke Grove, Eugenio Matte, Oscar Schnacke,Eugenio Gonzalez, Carlos Alberto Martinez y otros, los mismos que 10 meses antes habían estado a la cabeza de la Revolución del 4 de Junio, le dieron vida y alma a una organización revolucionaria, autónoma, altiva y orgullosa, conformada por trabajadores manuales e intelectuales para luchar por la liberación del pueblo chileno, de América Latina y del mundo.

A 68 años de fundación, en la medida que el Socialismo está vigente, sigue siendo una necesidad social. Se trata de adecuarla a las condiciones y exigencias actuales de la lucha social sin renegar de su pasado.

Principios fundacionales

El clima ideológico y político nacional e internacional de esa época, en cuyas características influía notoriamente la Revolución rusa de 1917, a pesar de sus deformaciones burocráticas iniciales, desviación no valorada por el entusiasmo hacia tal acontecimiento, conjugado con otros elementos ya mencionados anteriormente, determina la identidad de la nueva organización: nace como un partido de trabajadores sustentado en una concepción marxista revolucionaria muy propia, que aporta nuevos elementos a esta teoría anticipándose en más de medio siglo a formulaciones críticas actuales.

Efectivamente, en el punto uno de la Declaración de Principios de 1933, se establece que se acepta el marxismo como método de interpretación de la realidad, enriquecido y rectificado por todos los aportes científicos del constante devenir social. Con esta definición primordial el Socialismo Chileno selló su carácter antidogmático y no sectario y se pertrechó de una visión amplia, abierta y autónoma para analizar los fenómenos económicos y sociales. Los acápites siguientes aceptan la lucha de clases, el carácter clasista del Estado y comprometen al Partido con una transformación revolucionaria del sistema, ya que no sería posible la vía pacífica para alcanzar el Poder, afirmando, a la vez, la necesidad transitoria de una "dictadura de los trabajadores". Culmina con una definición latinoamericanista que pregoniza la Unión de Repúblicas Socialistas de América Latina como etapa de la Revolución mundial.

Es importante analizar tales postulados. Estas explícitas formulaciones tienen como característica que, sin mencionar las polémicas teóricas surgidas alrededor de la Revolución Rusa, ellas se encuadran en la concepción de Lenin en la interpretación del marxismo. En su polémica con la socialdemocracia, especialmente con su líder Kausky, Lenin afirmaba que para ser marxista no era suficiente reconocer la lucha de clases, era necesario reconocer también la "Dictadura del Proletariado"; y este punto fue lo que motivó la separación entre la Socialdemocracia y la Internacional Comunista, porque la primera se declaró "democrática" y contra toda dictadura y la segunda habló de la "democracia socialista", concepto que, ampliando profundamente la democracia y la participación de los sectores populares, limitaba los derechos de las clases poseedoras desplazadas del Poder.

¿Cómo concluyeron en estas definiciones revolucionarias nuestros fundadores cuando tales concepciones eran materia de discusión en los círculos ideológicos europeos?

En ese período, la interpretación leninista del marxismo no estaba consagrada como "Marxismo Leninismo", en primer lugar, porque había muchos teóricos socialistas de distintos países que sostenían posiciones coincidentes con las de Lenin, que no significaban más que la recuperación del sentido revolucionario del marxismo y su naturaleza no dogmática. Estas concepciones fueron abandonadas por los dirigentes socialdemócratas después del desaparecimiento de Carlos Marx y Federico Engels, que sobrevivió al primero por 12 años, aunque ambos alcanzaron a criticar las desviaciones del principal partido adepto a sus ideas, el Socialdemócrata Alemán. Lo que asentaron nuestros fundadores en su Declaración de Principios, entonces, fue, ni más ni menos, que la concepción revolucionaria del Marxismo en cuya clarificación y restitución Lenin sí fue su principal sostenedor. Años después de la muerte de éste, Stalin, convertido en Jefe del Partido Comunista, y como una manera de afianzarse en el Poder, convertiría en un fetichismo el "Marxismo Leninismo" del cual se declararía su principal cultor, utilizándolo a su manera, para su beneficio y como arma contra los discrepantes de su política a los cuales estigmatizaba como "enemigos del Pueblo" por no aceptar su personal interpretación de tal concepción.

A medida que el dominio de Stalin degeneraba el régimen soviético convirtiéndolo en una dictadura personal, cruenta y asesina, el "marxismo-leninismo" pregonado desde el Kremlin se convirtió en la antítesis de las ideas de Marx y Lenin. Quienes han abandonado en estos tiempos el Marxismo, concibiéndolo como la máscara horrorosa y sangrienta del estalinismo, han cometido un error de lesa ignorancia histórica junto con demostrar un desconocimiento de la historia del Partido Socialista, que supo, en sus orígenes y después en su política concreta, sustentarse en la esencia del pensamiento de aquellos pensadores, interpretándolos libremente; a la vez que supo criticar y distanciarse del estalinismo sin confundirse con la crítica de la burguesía cuyo régimen de explotación de los trabajadores, no le daba autoridad para convertirse en rector de la sociedad.

El Partido Socialista puede estar orgulloso de haber sido uno de los pocos partidos del mundo, que sin abandonar el sentido revolucionario de su accionar nunca cayó en la visión dogmática y utilitaria del estalinismo. Si en un momento determinado de su curso histórico se declaró Marxista leninista lo hizo explícitamente en el sentido de interpretar libremente las ideas de Marx y de Lenin.

Es por eso que el Partido Socialista de Chile, con su identidad transformadora, buscó alcanzar el Poder para construir el Socialismo, utilizando los métodos de lucha que fueran necesarios en cada oportunidad, tarea concebida como de largo plazo que llena su existencia, por lo menos hasta 1973.

Su Trayectoria

Enmarcado en estas concepciones, como toda empresa de acción de humanos en el medio humano, el PS desarrolló su personalidad portando virtudes y debilidades, incurriendo en aciertos o en severos errores, cruzando etapas de pujante unidad y otras de dolorosas escisiones, pero siempre inserto en el proceso social. Durante toda su existencia, fraccionado o no, ocupó un espacio de rebeldía social en el espectro político nacional y de solidaridad con las luchas de los pueblos del tercer mundo por su liberación, cualesquiera que fueran los métodos de luchas que ellos emplearan.

En sus inicios, imbuído del doctrinarismo clásico de ese período, sostiene una posición clasista y de aspiración de Poder fervorosas. En 1934, trata de construir un Frente de Trabajadores, (el Block de Izquierda) con Marmaduque Grove a la cabeza, su líder carismático, que en las elecciones presidenciales anteriores había obtenido la primera mayoría en Santiago y Valparaíso y que electrizaba a las multitudes con su palabra sencilla pero candente. Desarrolla un movimiento de protesta social que ofusca al gobierno derechista del momento y termina persiguiendo y deportando a los líderes socialistas. El partido debe trabajar en la ilegalidad.

En esa etapa, el Partido Comunista de Chile, rechazaba todo entendimiento con los partidos de izquierda conforme a las órdenes que recibía de Moscú. Pero nuevas instrucciones lo llevan a cambiar de postura, no sólo en Chile sino en todo el mundo. De su extremismo infantil pasa al otro extremo y busca constituir un "Frente Popular" incluso con la burguesía nacional. Pasa a entenderse con el Partido Radical a quien ofrece la hegemonía en la constitución de la novísima alianza.

Inicialmente, el PS rechaza la línea de Frente Popular, opuesta a su concepción de mantenerse independiente de los partidos representativos de las clases dominantes. El radicalismo arrastraba una historia de alianzas con el liberalismo y otros sectores de la derecha. Pretendía acercarse a la izquierda para liderizar el movimiento popular emergente y alcanzar la Presidencia de la República. El Partido Socialista termina por ceder: retira la postulación de Grove y la Izquierda, encabezada por el Radical Pedro Aguirre Cerda, obtiene su primer triunfo nacional en 1938; el PS pasa a ser la segunda fuerza del Gobierno del Frente Popular. Transcurrirían tres décadas antes de que fuera hegemónico en la Izquierda con Salvador Allende como su líder.

El Partido asume responsabilidades superiores y juega un papel de primer orden en el desarrollo económico y democrático del país. Sin embargo, a pesar de sus grandes realizaciones, el gobierno no cumple su programa y los sectores obreros, campesinos y medios se sienten frustrados. Se produce el descontento social y la militancia socialista exige cada día con más vigor el retiro de sus ministros del Gabinete. Se agudiza la lucha interna. El aparato dirigente partidario se ha engolosinado con las granjerías gubernamentales y se niega a independizarse. El PS sufre su primer gran cisma en 1940.

El quinquenio siguiente es de más quiebres y dispersión. Se llega al Congreso General Ordinario de 1946 donde la militancia joven, más la vieja guardia revolucionaria, desplazan a los equipos burocratizados que han abandonado sus concepciones revolucionarias.

Para entender este cambio hay que registrar que la FJS(Federación de la Juventud Socialista) había llegado a ser a fines de la década del 30 una sólida y disciplinada organización con una militancia de más o menos 10.000. militantes, formada políticamente en las concepciones revolucionarias del Partido. De ella surge la llamada "Generación del 38" que aporta a lo largo de la vida socialista 5 Secretarios Generales y una destacada plana mayor de dirigentes de los cuales algunos aún perduran. Mencionamos a los Secretarios Generales Raúl Ampuero, a Aniceto Rodríguez, Salomón Corvalán, Clodomiro Almeyda, Carlos Briones y entre los dirigentes históricos, Adonis Sepúlveda, los Palestro, Carmen Lazo, Eduardo Osorio, Ramón Silva Ulloa, Belarmino Elgueta. Es esta generación, liderizada por Raúl Ampuero Díaz y la participación de viejos fundadores que conservaban su espíritu revolucionario, (Eugenio Gonzalez, Carlos Alberto Martínez, Manuel Mandujano, Augusto Pinto, Ramón Sepúlveda Leal, entre otros) los que recuperan los valores del Partido, su independencia y su espíritu de lucha.

El primer fruto de esta recuperación sería la Conferencia de Programa de 1947, de la cual surgió un Documento de trascendencia histórica y cuyo texto definitivo fue elaborado por la brillante pluma de Eugenio González.

Su aporte teórico sobre el carácter de la Revolución Chilena y Latinoamericana, que le dio un sólido fundamento al quehacer partidario, tuvo gran incidencia en el triunfo del movimiento popular del país en 1970. Veamos algunas de sus formulaciones:

"Nuestro partido representa en Chile el impulso histórico del verdadero Socialismo y la auténtica doctrina socialista que recoge para superar -y no para destruirlos- todos los valores de la herencia cultural como un positivo aporte a la nueva sociedad que deberá erigirse sobre el mundo capitalista."

"Es necesario que los militantes del PS y el pueblo comprendan plenamente la significación histórica y humana del socialismo, la justeza de su posición revolucionaria frente a los problemas de la época y las perspectivas nacionales y mundiales de su acción política . Dialécticamente generado por el Capitalismo, el Socialismo constituye su necesaria superación... corresponde en el momento actual a los partidos socialistas y afines de la América Latina llevar a término en nuestros países semi coloniales las realizaciones económicas y los cambios jurídicos que en otras partes ha impulsado y dirigido la burguesía. Las condiciones anormales y contradictorias en que nos debatimos, determinadas por el atraso de nuestra evolución económico-social en medio de una crisis, al parecer, decisiva del capitalismo, exigen una aceleración en el proceso de la vida colectiva: tenemos que acortar las etapas mediante esfuerzos nacionales solidarios para el aprovechamiento planificado del trabajo, de la técnica y del capital que tengamos a nuestra disposición."

"El progreso material en naciones más favorecidas, ha sido el efecto del espontáneo juego de fuerzas vitales y sociales en tensión creadora . Entre nosotros, tendrá que ser el resultado de una organización de la actividad colectiva, hecha con un criterio técnicoy dirigida con un propósito social. El giro de los sucesos mundiales y la urgencia de los problemas internos no dan ocasión para esperar. Por ineludible imperativo de las circunstancias históricas, las grandes transformaciones económicas de la Revolución democrático burguesa -reforma agraria, industrialización, liberación nacional- se realizarán en nuestros países latinoamericanos, a través de la Revolución Socialista."

"Una política de esta naturaleza, que tiende al aprovechamiento intensivo de nuestros recursos naturales, exige la movilización completa del potencial humano por medio de las organizaciones de trabajadores, la nacionalización de las industrias básicas y las reformas del régimen agrario, el manejo estatal de los servicios públicos, especialmente de los de Seguridad, Salubridad y Educación, la convergencia, en fin, de todas las fuerzas sociales creadoras en un propósito de superación nacional. El estado mismo tiene que ser rehecho en su estructura orgánica de acuerdo con la realidad geográfica y económica de la Nación."

"Sólo la voluntad de la clase trabajadora puede llevar a efecto esta empresa cuya urgencia se hace sentir tan fuertemente en este período de transición que estamos viviendo. Sobre ella no actúan las inhibiciones que se derivan de los intereses creados ni gravita el lastre de los prejuicios tradicionales. Únicamente ella está en condiciones de dar a la sociedad chilena la superior integración e impulso constructivo que la coloquen, de nuevo, en la avanzada del movimiento continental."

Estas breves citas del Programa de 1947, aunque extensas para el objetivo de este trabajo, entregan los elementos fundamentales del pensamiento político que animaría al Partido Socialista hacia adelante. Están en ellos la base de la Línea de Frente de Trabajadores que sustentaría el Socialismo Chileno casi por un cuarto de siglo, hasta el triunfo de la Unidad Popular que ubicaría al partido y al movimiento popular nacional en la antesala del Poder. Qué nos dice esta teoría. Veamos el informe de Raúl Ampuero al XX Congreso del Partido en el año 1964:

"Cada vez con mayor resolución comenzamos a sostener una concepción nueva, que negaba a la burguesía chilena, como clase, toda posibilidad real de conducir la lucha anti imperialista y anti feudal y, aún, de participar en ella con lealtad consecuencia. El desplazamiento de los jefes radicales hacia posiciones derechistas, su ingreso al círculo de los grandes negocios y su incorporación al aparato de explotación del capital extranjero, no eran entonces meros síntomas de corrupción personal o de degradación política, sino índices evidentes de que entre la burguesía y los terratenientes, entre la burguesía y el imperialismo no existían oposiciones fundamentales de intereses. El Partido Radical, bajo dominio de tales dirigentes, dejaba de ser el brioso líder de la pequeña burguesía reformista para adscribirse paulatinamente a posiciones más y más conservadoras.

"Entonces, ¿qué clases eran las llamadas a protagonizar la lucha contra el viejo orden? ¿Cuál era el carácter del proceso revolucionario que nos permitiría desatar nuevas y pujantes fuerzas de progreso? Las respuestas se abrieron lentamente camino, pero se impusieron al fin: únicamente los trabajadores, los explotados, las capas sociales no comprometidas, estaban en condiciones de dar la batalla histórica contra un sistema caduco y en descomposición; sólo una revolución popular y democrática de clara tendencia socialista podría edificar una sociedad de nuevo tipo. Desaparecería la barrera hasta entonces inviolable entre la revolución democrático burguesa y la revolución socialista, para integrarse ambas en un proceso unitario y continuo, que comienza removiendo los grandes obstáculos opuestos al desarrollo -la dependencia imperialista y el régimen semi feudal vigente en la agricultura- para coronar su obra con el establecimiento de relaciones socialistas cada vez más avanzadas."

Es decir en 1964, se ratifica la teoría desarrollada en el programa de 1947 por Eugenio González convirtiéndola en un quehacer político.

Desde esa fecha, con avances y retrocesos esta teoría se desarrolla y se concreta, alianzas y programas que perfilan la perspectiva de alcanzar el Poder a través de coaliciones de partidos representativos de los trabajadores y sectores sociales oprimidos por el sistema con proyectos que buscaban la transformación y el cambio económico y social, al frente de los cuales estarían también hombres de las propias filas populares. Así se constituye el Frente de Acción Popular (FRAP) y después la Unidad Popular de las cuales sería su abanderado nuestro camarada Salvador Allende.

La concepción del Frente de Trabajadores, entonces, no fue una improvisación ni una política accidental o coyuntural. Fue madurando largos años dentro de partido y materializándose con la propia experiencia partidaria, por las frustraciones provocadas por políticas débiles y claudicantes, por la esterilidad de la participación en gabinetes ministeriales que resentían a los trabajadores y por la enseñanza que entregaban la colaboración con sectores políticos de la burguesía que siempre fueron incapaces de romper sus vínculos de clase, su compromiso con los intereses de las clases dominantes. La experiencia que se había vivido con el Gobierno de Ibáñez en 1952, repitiendo el error frente populista, había endurecido a la militancia, que no estaba dispuesta a tolerar nuevas debilidades. En adelante, las pugnas internas estarían entre los más o los menos consecuentes con la política revolucionaria de Frente de Trabajadores.

Por tibiezas en este plano sería desplazada la Dirección de Raúl Ampuero en el Congreso de Linares de 1965, asumiendo un nuevo equipo, encabezado por Aniceto Rodríguez, Carlos Altamirano, Adonis Sepúlveda, Erich Schnake, Rolando Calderón y otros que radicalizarían de nuevo las posiciones del Partido.

Incluso, el Congreso de Chillán, de 1967, llevaría a algunos extremos que no correspondían a la situación concreta de Chile, privilegiando la lucha armada, en un país donde se daba un movimiento de masas desarrollado fundamentalmente por socialistas y comunistas, profundamente politizado y combativo, que buscaba cambios revolucionarios.

La realidad nos conduciría a introducirnos con más fuerza en el proceso social; constituir una alianza que no fuera sólo un entendimiento electoral, sino un frente que se dispusiera al cambio económico social.

El llamamiento que socialistas y comunistas harían a las demás fuerzas de izquierda para constituir la Unidad Popular tendría ese sentido. El programa que se aprueba previo a la designación del candidato Presidencial diría lo siguiente:

"La única alternativa verdaderamente popular y por lo tanto, la tarea fundamental que el Gobierno del Pueblo tiene ante sí, es terminar con el dominio de los imperialistas, de los monopolios, de la oligarquía terrateniente e iniciar la construcción del Socialismo."

Es decir, la concepción del Frente de trabajadores sintetizada pero expresa: cumplir tareas democráticas y socialistas a través de un Gobierno compuesto por representantes de los partidos de trabajadores. El Presidente Allende llegaría hasta incluir en su Gabinete a los representantes máximos de la CUT, los compañeros Luis Figueroa y Rolando Calderón.

En este análisis de la trayectoria del Partido Socialista quedan. naturalmente, grandes lagunas e interrogantes. Pero sí se desprenden de sus grandes trazos una imagen constante de un partido revolucionario. Sus pisiones, contrariamente a lo que se afirma que se debieron a caudillismos, fueron, en gran medida, de carácter doctrinario.

Tenemos la certeza que el pensamiento del Partido Socialista penetró en vastos sectores populares y fue un elemento fundamental para el triunfo de 1970. Si efectivamente otras fuerzas aportaron a ese proceso, no es menos cierto que la política socialista de alcanzar el Poder pleno ayudaron a desarrollar un movimiento social fuertemente radicalizado y de alta combatividad. Como lo dijera Salvador Allende, su millón de votos correspondía a un millón de conciencias políticas.

El intento del Gobierno Popular, analizado en sus grandezas y debilidades lleva la impronta particular de Salvador Allende y también del Partido Socialista, igualmente con aciertos y errores. Cualquiera que fuera su conducción, el movimiento popular desarrolló fuerzas sociales que llevaron a la antesala del Poder. Naturalmente, la reacción de las clases dominantes correspondería a la histórica postura de impedir por todos los medios ser despojados de sus privilegios. Nunca han entregado el Poder pacíficamente. Por eso, antes de que Allende asumiera su cargo, asesinaron al Comandante en Jefe del Ejercito, René Schneider, por no querer participar en un golpe de estado. No había "excesos" ni atropellos a la Constitución, pues aún no estábamos en el Gobierno. La violencia la desataron ellos y la aplicaron ellos. Ciertamente, la aplicación del Programa de la Unidad Popular, repartido por cientos de miles en la campaña electoral de la UP, desató las iras y la virulencia en las clases dominantes, volaron decenas de torres eléctricas, sabotearon la producción, asesinaron no solo trabajadores sino al Comandante Araya, de la Marina, que era Edecán del Presidente y empujaron en todas formas la intervención de las fuerzas armadas. Así se fue conformando el dilema al borde del enfrentamiento: o Revolución o Contrarrevolución. No fuimos capaces de consumar el proceso. Triunfó la más cruel y sanguinaria Contrarrevolución habida en el Continente.

El Partido Socialista y el movimiento popular, el pueblo entero inició el 11 de Septiembre de 1973 el pago de sangre por su intento de cambiar el régimen. No fueron los "excesos" ni los errores, mayores o menores, que los hubo, lo que condujo a la intervención armada. Fue la aspiración de realizar la utopía socialista como se le llama hoy día.

La derrota sacudió profundamente al pueblo chileno y el Partido sufrió su propio martirio. Fuera de sus miles de mártires, ha vivido la peor crisis de su historia. No es para menos, fracasó en el intento de cumplir sus sueños.

Dispersado en múltiple grupos, el pueblo socialista logró la unidad. El Congreso Salvador Allende inició la difícil tarea de reconstruir el Partido, en nuevas condiciones nacionales e internacionales. Un Programa nuevo debe definir qué pensamos ahora, cuáles son nuestros principios en este presente con sus dinámicos cambios de todo orden: teóricos, científicos, tecnológicos y entregar a la militancia las nuevas alternativas. Lo obrado hasta ahora en esta materia aún no resuelve este problema. Abiertos al futuro, hay que asentar el despegue para hacer realidad las aspiraciones de aquellos que ofrendaron la vida por el Socialismo.

Adonis Sepúlveda

La República Socialista de 1932


"La República Socialista será una República de trabajadores no de esclavos, sino de dignos, libres y concientes trabajadores".  Eugenio Matte Hurtado, junio 1932

"La lucha por el socialismo fue para Marmaduke Grove la vocación de su vida. Revelada en la madurez de su edad, tuvo en él la plenitud de una pasión auténtica. No llegó Marmaduke Grove al socialismo a través de los libros, sino a través de la vida. De ahí que el socialismo jamás fue en él sólo fría doctrina: fue siempre algo vivo, transido de urgencias afectivas, impulso creador nacido de cordiales intuiciones, visionario anhelo arraigado en la comunión fraterna con el dolor humano. De ahí también que pusiera a su servicio lo mejor de sí mismo, con denuedo más firme que las injurias de los adversarios y las incomprensiones de los suyos, en una disposición indeclinable de genuino apostolado."  Eugenio González en el Senado de la República en 1954

A mediados de 1932 el nuevo gobierno de Juan Esteban Montero se encontraba en serias dificultades para enfrentar el impacto de la Gran Depresión en Chile. A los graves trastornos económicos y sociales se sumaba una creciente inestabilidad política que se expresó en movimientos conspiradores que buscaban la caída de un gobierno tildado de ineficaz e impopular. 

El 4 de junio de 1932 un movimiento cívico militar donde convergían jóvenes socialistas liderados por el abogado masón Eugenio Matte Hurtado, militares adeptos al coronel Marmaduke Grove y partidarios del ex presidente Carlos Ibáñez del Campo, aglutinados en torno de la figura de Carlos Dávila, se atrincheraron en la base de la Fuerza Área de El Bosque y exigieron con éxito la renuncia del presidente Juan Esteban Montero. 

Al caer la noche, una Junta de Gobierno formada por el general Arturo Puga, Eugenio Matte Hurtado y Carlos Dávila ingresó a La Moneda y proclamó la "República Socialista de Chile". Por su parte el coronel Marmaduke Grove asumió el estratégico cargo de Ministro de Defensa. La proclamación de la "República Socialista de Chile" sorprendió y dividió a la opinión pública de la época. 

Sectores comunistas y de federaciones obreras rechazaron el movimiento revolucionario por considerarlo militarista. Al mismo tiempo, estudiantes de la Universidad Católica y los gremios profesionales y empresariales rechazaron el movimiento. Sin embargo, sectores demócratas, socialistas y federaciones de empleados le manifestaron su apoyo. Esta división también se manifestó al interior de la Junta de Gobierno, donde los sectores ibañistas liderados por Carlos Dávila rechazaron la radicalización del movimiento socialista que impulsaban Grove y Matte, procediendo a expulsarlos del gobierno y exiliarlos a Isla de Pascua el 16 de junio de 1932. 

Con el apoyo del Ejército, Carlos Dávila, se autoproclamó Presidente Provisional de la "República Socialista de Chile", declaró el estado de sitio, introdujo la censura a la prensa y con fuertes medidas económicas estatistas buscó revertir la crisis económica y social imperante. Sin embargo, ante la falta de apoyo civil y militar se produjo la caída de Carlos Dávila el 13 de septiembre de 1932. De inmediato asumió el mando del país el general Bartolomé Blanche quien llamó a elecciones presidenciales y parlamentarias. 

Era el fin de la utópica "República Socialista de Chile".


Crímenes de lesa humanidad

La miseria y la muerte prematura - la vida en la consecución de los servicios 1845 Friedrich Engels publicó "La situación clases trabajadoras en Inglaterra", una descripción precisa de la miseria y la muerte prematura a la que el sistema capitalista, condenó los trabajadores en Inglaterra. El libro es muy relevante hoy en día, teniendo en cuenta los cientos de millones de esclavos y semi-esclavos que los suministros en países que van desde minerales a los alimentos y productos electrónicos baratos.

El tráfico de drogas Estado

El tráfico de drogas se considera un delito en la mayoría de los países porque arruina las personas y el crimen florece. Pero cuando Gran Bretaña, Holanda y otros países capitalistas estaban estableciendo colonias en Asia, condujo al tráfico de drogas a gran escala para financiar sus operaciones. Negociación similar es ahora dirigida por la CIA, como se ve en The Politics of Heroin - CIA Complicidad en el narcotráfico mundial, Alfred McCoy, profesor de Historia del sudeste asiático en la Universidad de Wisconsin, Lawrence Hill Books, 1991.

Campos de la Muerte en Guatemala

1999, el presidente William Clinton llegó a admitir que los "chicos de la CIA" y el Ejército de los EE.UU.  habían llevado a cabo un genocidio de varios años en Guatemala. Al menos 200.000 civiles perdieron la vida, de acuerdo con la Misión de Derechos Humanos de la ONU.

Bomba Atómica - Hiroshima y Nagasaki

Cuando Alemania se rindió en mayo de 1945 sabía la administración Truman en Washington de que Japón estaba dispuesto a hacer lo mismo. Pero el presidente Truman deliberadamente prolongó la guerra en previsión de que la bomba atómica se completaría. -Quería enviar una advertencia a la Unión Soviética-. A principios de agosto fueron lanzadas las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ciudades sin importancia militar. Varios cientos de miles de civiles murieron, muchos cientos de miles sufrirán terribles daños. (Véase la decisión de retirar la bomba atómica y la arquitectura de un mito americano por Gar Alperovitz, historiador estadounidense.)

Campos de la Muerte en Europa - Primera Guerra Mundial

Hacia el final de la década de 1800 que compiten los países capitalistas como Gran Bretaña, Francia y Alemania por el control de los mercados y las materias primas de todo el mundo. Esto dio lugar a lo que se llama la Primera Guerra Mundial, 1914-1918. Lenin y el gran socialista irlandés James Connolly advirtieron una y otra vez a la clase obrera de Europa de que serían sacrificadas en una guerra para servir a los intereses de los capitalistas. Y los de la clase obrera fueron masacrados por millones.

Guerra de Corea

EE.UU. bombardeo de Corea del Norte en la década de 1950 fue uno de los ataques más brutales en la historia del mundo. Varios millones de civiles fueron asesinados. El jefe de la Fuerza Aérea de los EE.UU. Curtis Lemay dijo que "Debemos transformar a Corea del Norte en una playa de estacionamiento." (Ver Corea del Norte, por el profesor de historia Bruce Cumings, The New Press, 2004, y la historia oculta de la guerra de Corea por IF Stone)

Guerra de Vietnam

EE.UU. El presidente Dwight D. Eisenhower, declaró en 1953 que "nosotros" debemos aprovechar los importantes recursos minerales en Vietnam (que era entonces una colonia francesa) e Indonesia. Después de que los vietnamitas habían expulsado a las tropas francesas, los EE.UU. inició una guerra que costó unos 2 millones de vidas. Medido en toneladas, la cantidad de bombas arrojadas sobre Vietnam, fue mayor que la cantidad total liberada por todos los participantes juntos durante la Segunda Guerra Mundial.

La masacre en Indonesia

1965 ordenó a los poderes occidentales derrocar al presidente electo de Indonesia e instalaron un gobierno títere bajo Mohammad Suharto para asegurar el acceso de una gran calumniada multinacional a sus vastos recursos naturales. Alrededor de 1,5 millones de personas fueron masacradas por el nuevo gobierno, que fue apoyado activamente por países incluyendo los EE.UU., Reino Unido y Australia. La carnicería continuó más tarde en Timor Oriental, de nuevo con el apoyo de las potencias occidentales. (Sel Memorias de un terrorista económico, de John Perkins, Berrett-Koehler Publishers, 2004)

La carnicería en América Latina

1946 estableció los EE.UU. la Escuela de las Américas (ahora el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad) en Panamá para enseñar técnicas de asesinato, violación, interrogatorio y tortura y tácticas para reprimir los movimientos populares. Los estudiantes de esta Escuela eran policías y militares de los regímenes dictatoriales de América Latina con el apoyo de los EE.UU.. Durante muchas décadas se ahogaron América Latina las demandas de  los trabajadores y de los campesinos con sangre y fuego, gracias a las enseñanzas y lecciones impartidas por la CIA.

La carnicería en Angola

1975 Angola fue liberada del dominio colonial portugués. La lucha fue encabezada por el MPLA (Movimiento Popular por la Liberación de Angola), una organización marxista-leninista que tiene enorme confianza en las primeras elecciones libres del país, e incluso después. Pero hasta 2002 fue impulsado el país a una sangrienta guerra civil de parte de la UNITA, una organización paramilitar que fue financiada y armada hasta los dientes por los EE.UU. y la Sudáfrica del apartheid. El líder de UNITA, Jonas Savimbi fue acogido con gran entusiasmo y jubilo por el Congreso de los Estados Unidos.

Aldeas iraquíes expuestos a gases tóxicos

El gas venenoso fue utilizado por ambos lados en la Primera Guerra Mundial. Poco después, el gas está prohibida a nivel internacional. Y Saddam Hussein fue acusado de haber utilizado gas venenoso contra el pueblo kurdo en el norte de Irak en la década de 1980. Pero en la década de 1920 en Irak, que fue controlado por Gran Bretaña, si se utilizaron bombas de gas venenoso por parte de la Real Fuerza Aérea contra aldeas iraquíes para acabar con los "alborotadores". La iniciativa para utilizar gas era de Winston Churchill, que no podía entender por qué algunos de sus colegas tenían objeciones. (Ver Air Power and Control Colonial, de David E. Omissi, Manchester University Press, 1990)

El Holocausto Capitalista

Durante el año 1500 comenzaron los representantes de la economía de mercado europea, una búsqueda frenética de los beneficios en el llamado Nuevo Mundo. Como resultado de sus esfuerzos desaparecido el 90% de los indígenas de América Latina, y el 97,5% en América del Norte, en una de las mayores y más prolongadas de genocidio de la historia.

La tasa de mortalidad sigue aumentando con el desarrollo del capitalismo. De acuerdo con el historiador británico Eric Hobsbawm fue de unos 100 millones de personas durante entre 1815 y 1914 como resultado de la especulación capitalista. Esta cifra no incluye a los aproximadamente 20 millones que fueron sacrificados en nombre del libre comercio en la India durante la década de 1980.

Fue durante la Primera Guerra Mundial como una máquina de muerte capitalista realmente comenzó. Desde entonces, la búsqueda de los capitalistas a dominar la economía mundial llevó a la aniquilación de proporciones masivas.

Entre 1914 y 2004, la constante búsqueda capitalista de mayores ganancias llevó a la muerte prematura de millones de personas en todo el mundo, como resultado de la guerra, el hambre y las enfermedades.

La siguiente tabla es una estimación de la cantidad de muertes causadas por la guerra, el hambre o la enfermedad durante el holocausto capitalista 1914-2007. Nota: La estimación no es completa.

La Primera Guerra Mundial22.000.000
14 naciones que atacan la Unión Soviética, 1918-192214.000.000
Agresión japonesa en China, 1935-194522.000.000
Campos de concentración alemanes y escuadrones de la muerte, 1933-194510.000.000
II Guerra Mundial, los ciudadanos soviéticos, más de 2 millones de Judios de Rusia en campos alemanes18.000.000
II Guerra Mundial, además de lo anterior34.000.000
La Guerra de Corea, 1950-19532.000.000
Vietnam, Laos, Camboya, 1964-19753.000.000
Indonesia, 1965-19662.000.000
Irak, los bombardeos y sanciones, 1992-19992.000.000
Iraq War, 2003 -, mínimamente1.000.000
Hambruna, 1970-1990, (24.000 por día durante todo el año), mínimamente185 millones
Los niños menores de 5 años, la falta de tratamiento médico,
costo estimado por niño aproximadamente 15 libras, 1990-2007
280 millones
Hambruna, 1990-2007, 30 millones / año540 millones
Total1.135.000.000

Fuentes: Enciclopedia Britanica, los informes de la ONU, Cómo la otra mitad muere, por Susan George, Penguin Books, 1986.

Tenga en cuenta que estas cifras no incluyen las muertes debidas a enfermedades en niños mayores de cinco años, que se han evitado fácilmente. No muestran la miseria que es el resultado de los salarios de esclavitud, el trabajo infantil, la falta de educación, la falta de atención básica de la salud o el desempleo. Aproximadamente un tercio de los adultos del mundo están sin trabajo, según la Organización Internacional del Trabajo de las Naciones Unidas (OIT).

Tampoco las figuras, el número de niños con el cerebro y el cuerpo que nunca se va a desarrollar adecuadamente porque no reciben una nutrición adecuada durante sus primeros diez años de vida.

Las cifras no incluyen los residuos inconmensurable de la inteligencia humana y la energía en un sistema que impide que muchas personas reciben una educación justa y buena vivienda. Ni el sufrimiento inconmensurable de cientos de millones de personas que nunca van a conseguir un trabajo estable o un ingreso decente.

Las cifras no incluyen a los niños y adultos de ambos sexos, ya que las fuerzas del sistema capitalista que venden sus órganos sexuales y el orificio anal a los turistas de países de la OCDE, por lo que pueden ganar suficiente dinero que ellos y sus familias puedan sobrevivir.

El fascismo - Un fenómeno capitalista

Los medios de comunicación y muchos académicos en Suecia y otros países capitalistas tienden a distinguir entre el capitalismo y el fascismo (lo separan). Pero el fascismo es inseparable del capitalismo. Mussolini en Italia, la Alemania de Hitler y la España de Franco fueron sociedades capitalistas. Ya que el temor al socialismo por los parte capitalistas e imperialistas y su anticomunismo, permitió que los fascistas consiguieran el apoyo total de los capitalistas de todo el mundo occidental.

Herbert Tingsten, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Estocolmo 1935-1946 y editor del Daily News 1946-1959, describe el fascismo nazi y en las ideas fascistas, Ratio, 1992 (edición original 1935): "El fascismo es burgues: ha llegado de todo el mundo para alimentarse de manera casi exclusiva sobre la base de los burgueses, de las comunidades antisocialistas, que tiene en sus fundamentos conservados de la producción burguesa, la propiedad privada de los medios de producción, en principio, la libre competencia, y rechaza la idea de la igualdad económica. "(Nota de la" libre competencia, en principio, ", que en realidad se convirtió en monopolios privados).

El fascismo en Italia

La situación en Europa después de la revolución en Rusia en 1917 y el final de la Primera Guerra Mundial en 1918 fue muy turbulento. El conflicto entre la clase obrera y los capitalistas se tensó y se convirtió en muchos casos violenta. Por ejemplo, en Finlandia, que obtuvo su independencia del gobierno de Lenin, los trabajadores ganaron las elecciones parlamentarias y declararon una república socialista en 1918. La burguesía se rebeló y con la ayuda de los soldados de Alemania fue aplastada por el nuevo gobierno. Aproximadamente 90 000 hombres, mujeres y niños de la clase obrera fue lanzado en las prisiones, donde alrededor de 30.000 murieron, sin contar a los 14 000 que prestaron herorica resistencia y fueron asesinados.

En los países bálticos, también de forma independiente gracias al gobierno de Lenin, los trabajadores lucharon contra las unidades alemanas (llamado Freikorps) y un bloqueo británico. En países como Alemania, Austria y Hungría habían conflictos armados desde hace varios años.

En Italia, la situación era alarmante, según el Ministerio de Relaciones Exteriores EE.UU.: "Si no tomamos medidas, habrá una revolución". Diferentes facciones de la burguesía italiana tuvieron dificultades para unirse  políticamente. Benito Mussolini se dio cuenta de que estas fracciones de clase tenían una cosa importante en común - el odio al comunismo - y les convenció para invertir en su movimiento fascista.

Con el apoyo activo de la burguesía tomó el poder a Mussolini en octubre de 1922, y comenzó una caza de brujas contra los sindicatos y los líderes de la clase obrera. Las instituciones democráticas tradicionales fueron hechas desaparecer. Los líderes occidentales estaban felices. El embajador de Estados Unidos en Roma informó a Washington de que los fascistas eran "probablemente la fuerza más poderosa para aplastar al bolchevismo rojo en Italia."

Uno de los admiradores de Mussolini fuera de Italia fue Winston Churchill, quien dijo que el dictador italiano "tuvo una sólida comprensión de la realidad económica" y fue "uno de nuestros grandes legisladores". (Véase Richard Lamb, The Drift to War, WH Allen, 1939 y Mussolini y los británicos, John Murray, 1997).

El gobierno de Mussolini recibió asistencia financiera sustancial de los EE.UU., y las empresas estadounidenses que invierten en Italia durante la década de 1920 fue mayor que en cualquier otro país. (David Schmitz, Los Estados Unidos y la Italia fascista, la University of North Carolina Press, 1988).

El antisemitismo no jugó ningún papel en el movimiento fascista de Mussolini. Su amante de muchos años era judía. Esto explica por qué el fascismo en Italia por lo que rara vez se discute por los historiadores burgueses o por Living History Forum. Porque si uno fuera a empezar a llamar a las características comunes de las versiones en italiano, alemán y español del fascismo llegaría rápidamente a la conclusión Herbert Tingsten que el fascismo es un fenómeno burgués - capitalista.

El fascismo en Alemania

Similar a la evolución en Italia eran los conflictos de intereses entre las diferentes facciones de la burguesía alemana, lo que significaba que tenían dificultades para unirse políticamente en la llamada República de Weimar, que fue establecida en 1918. Por ejemplo, los grandes terratenientes querían eliminar el impuesto sobre la maquinaria agrícola importada, mientras que los fabricantes alemanes de este tipo de máquinas y su subcontratista de acero querían aranceles altos para protegerse contra la competencia extranjera.

Al igual que Mussolini, Hitler se dio cuenta de que el odio al comunismo podría unir a toda la burguesía, y convenció a sus dirigentes que su partido podría llegar a ser la punta de lanza de la lucha contra el socialismo, y por lo tanto en contra de la clase obrera.

En 1923 llegó la primera aportación económica de las multinacionales alemanas para el partido nazi en forma de 100.000 marcos del Reich en oro. Más y más líderes empresariales vinieron con ayudas, y las contribuciones aumentaron de forma continua. Sin ellos, los nazis nunca habrían llegado al poder.

Según el libro, "Si tu tell" fue elegido a Hitler al poder debido a la alta tasa de desempleo en Alemania. Pero la clase obrera alemana no votó por Hitler. Las voces procedían de la burguesía, los propietarios de pequeñas empresas y agricultores. Ellos vieron a Hitler como el hombre que salvaría a Alemania del comunismo, y él había prometido cumplir con sus intereses económicos individuales.

En la elección de verano de 1932 los nazis tiene el 37,3% de los votos. En las elecciones de noviembre, el número de votos a un 33%. Tanto los líderes nazis y de la burguesía entran en estado de pánico. Hitler fue añadido como primer ministro por el presidente Hindenburg en un golpe de plano de estado y 81 personas eligieron diputados comunistas detenidos. La democracia burguesa tradicional fue suprimida y junto con los grandes empresarios controla la Alemania nazi a través del terror.

El ataque contra la clase obrera comenzó de inmediato. Sindicatos activos incautados y sus líderes arrestados. El diario The Guardian informó que el primer campo de concentración en breve se abrirá en la ciudad bávara de Dachau y de acuerdo con el jefe de la policía de Munich será poblado por unos 5.000 comunistas y otros representantes de la clase trabajadora ,21 de marzo 1933.

Los capitalistas encontraron un lugar de ensueño en la Alemania de Hitler. Los salarios reales de los trabajadores cayeron en un 25% durante los años 1930 y las corporaciones obtuvieron ganancias récord (Ernst Mandel, Late Capitalism, Verso, Londres, 1978). Corporaciones estadounidenses como la Standard Oil (ahora Exxon), IBM, ITT, Ford y General Motors invirtieron fuertemente en Alemania, lo que les trajo beneficios más que satisfactorios.

Entonces el sistema de tarjetas perforadas de IBM para las bases de datos de búsqueda utilizados extensivamente por el gobierno de Hitler para realizar un seguimiento de los comunistas, los socialistas y los Judios. General Motors compró el fabricante de automóviles Opel más tarde durante la Segunda Guerra Mundial y suministrara motores para tanques para el ejército alemán. GM recibió dividendos sobre las acciones de Opel durante toda la guerra por el Banco de Pagos Internacionales en Suiza. Fábrica de Opel fue bombardeada por los aliados durante la guerra y después consiguió la indemnización por lesiones GM - desde el gobierno de los EE.UU.

A mediados de la década de 1930, se decidió comenzar con un rearme masivo de las fuerzas militares alemanas con el fin de lanzar un ataque contra la Unión Soviética. Plan de Embellecimiento fue preparado por los directores de gran empresa IG Farben, que más tarde se convirtió en el dueño de una parte del campo de Auschwitz y Zyklon gas manufacturado para el asesinato en masa de Judios, gitanos y prisioneros de guerra soviéticos.

La rehabilitación financiado con una parte significativa de los bancos occidentales. Una de las razones fue que los capitalistas de Occidente, así como su homólogo en Alemania vieron la inminencia del ataque alemán a la Unión Soviética como una continuación de su ataque a Rusia en 1918. Una continuación que esperaban sería un éxito esta vez.

Ni en el libro "Sobre esto contaréis a vuestros hijos" o en la información de la llamada en Living History Forum sitio existe siquiera una palabra sobre los capitalistas y su relación con el nazismo y otras formas de fascismo.

El fascismo en España

El gobierno elegido en España en 1936 era una coalición de varios partidos de izquierda, incluidos los comunistas. La agenda prioritaria fue la redistribución de la tierra a los campesinos pobres y el fortalecimiento de los derechos sindicales. En julio de 1936 el general Franco encabezó una revuelta para proteger los intereses capitalistas y grandes terratenientes. La Fuerza Aérea alemana contribuyó con aviones para mover las tropas de Franco desde Marruecos, entonces colonia española, a España. Trabajadores y campesinos españoles pronto demostraron que no iban a dejar que su gobierno fuera aplastado. Para ayudar a Franco envió Italia y Alemania a soldados que lucharon en contra del pueblo. Los Estados Unidos enviaron todo el material militar.

Las potencias occidentales vieron España como un Estado comunista aspirante y no tenía objeciones a los esfuerzos alemanes e italianos. Para ayudar a morir de hambre al pueblo y al gobierno legítimamente electo de España e inventó el mito de las potencias occidentales de la conocida "política de no intervención", lo que significó un bloqueo que impidió que el gobierno legitimo español pudiera comprar equipo militar en el mercado internacional para la defensa de la República.

Como en tantos otros contextos, las opiniones expresadas por Winston Churchill sobre la guerra en España de una manera clara. Describió el gobierno legítimo español como "un proletariado empobrecido y atrasado que derrocaría la iglesia, el estado y la propiedad, y para poner un régimen comunista. "Contra ellos fue "que se unieron las fuerzas patrióticas, religiosas y burgueses bajo la dirección del Ejército ... que marcharon para restaurar el orden mediante el establecimiento de una dictadura militar."En sus memorias, The Gathering Storm (1948), Churchill escribió que "En este conflicto, que era neutral", que era una taponadora. (Ver Clive Ponting, Churchill, Sinclair-Stevenson, 1994).

La Unión Soviética fue el único país europeo que ayudó al gobierno español. México envió material de guerra.

Después de tres años de batallas sangrientas ganaron los fascistas. Los capitalistas de Occidente podían exhalar. Al igual que en Italia y Alemania, comenzó rápidamente el asalto a la clase obrera y en este caso contra los agricultores pobres. Alrededor de 200 000 personas fueron asesinadas por el régimen franquista durante algunos años. La clase obrera española vivió durante décadas bajo la opresión más severa.

Tal vez lo más interesante es que en 1945 sólo había un régimen fascista en Europa, a saber, Franco. Durante la Segunda Guerra Mundial, que había enviado tropas al frente oriental para luchar con los nazis en contra de la Unión Soviética era un aliado de los EE.UU. y Gran Bretaña. Las potencias occidentales podrían haber depuesto a Franco en un par de semanas en el verano de 1945. Pero en vez escribió los EE.UU. un acuerdo con él para el establecimiento de las bases aéreas estadounidenses en España.

Estas bases se podrían utilizar en un ataque más adelante a la Unión Soviética. Los EE.UU. también contribuyeron con un enorme apoyo financiero a España y tenía junto con otras potencias occidentales buenas relaciones con el régimen fascista hasta la muerte de Franco en 1975.

¿Qué es el capitalismo?


El capitalismo, la forma más desarrollada de la economía de mercado, es un sistema socioeconómico en el siguiente esquema general:

Los sistemas de producción y distribución de bienes y servicios que no son propiedad de las personas que trabajan para producir estos bienes y servicios, sino que de una pequeña minoría que son llamados capitalistas, y que hoy constituyen menos del 1% de la población.

Los capitalistas también posee el sistema financiero, es decir, bancos y entidades de crédito.

La gran mayoría de la población debe vender su fuerza de trabajo a los capitalistas para sobrevivir *.

El objetivo principal de la producción es maximizar las ganancias para los capitalistas, de modo que puedan acumular tanto capital como sea posible.

Para maximizar las ganancias,  los capitalistas deben esforzarse en todo momento para obligar a los trabajadores para producir lo más posible y por los salarios más bajos posibles.

Los capitalistas se organizan en compañías separadas que, básicamente, compiten entre sí por la cuota de mercado, los productos básicos, las oportunidades de inversión rentables, etc  la acumulación de capital debe ser maximizada para las empresas para crecer y sobrevivir la competencia.

Se trata de una continua consolidación de estas empresas, ya que muchas de ellas no pueden sobrevivir, con el resultado de que un (monopolio) o unas pocas empresas (oligopolio) que son dominantes en muchos sectores.

* En la Suecia actual, de tres carece de tres de cada diez miembros de los sindicatos a los préstamos privados como colchón financiero, y la mitad de los que tienen un tampón con menos de 20 000, de acuerdo con una encuesta realizada en diciembre de 2007 por la investigación escandinava, en nombre de la AMF Pension.

Cuatro de cada diez también carecen de pensiones en el sector privado. El y la joven, carecen de una  mayor pensión o ahorro privado. (TT, 7 de abril de 2008)

En algunos países capitalistas se transforman parte de los sistemas de producción y distribución al sector público, como resultado ya sea de la empresa privada ha ido a la quiebra y ha sido tomada por los gobiernos estatales o locales, o por el movimiento laboral que ha sostenido una lucha por el control de estos.

En algunos países capitalistas hay sistemas de seguro social para la educación, la sanidad, las prestaciones de desempleo, prestaciones por enfermedad, pensiones, etc, pero estos generalmente no han sido creadas por los capitalistas, pero han crecido fuera de la lucha obrera. El Sistema de Seguridad Social se financia con el aporte de los propios trabajadores.

Históricamente, el capitalismo se ha visto sacudido por las crisis que se caracterizan por el aumento del desempleo y el cierre de unidades de producción recurrentes. La razón principal de los accidentes está situado en una de las contradicciones principales del sistema, es decir, que los capitalistas se esfuerzan continuamente para maximizar las ganancias, y luego tener que producir tanto como sea posible, mientras que quieren reducir al mínimo los salarios.

El resultado es una creciente brecha entre la oferta de bienes y servicios y el poder adquisitivo de la mayoría. La brecha se hace periódicamente muy grande, lo que significa que la venta de bienes y servicios disminuyen, lo que lleva a algunos trabajadores de patadas a la calle, que a su vez conduce a aún menos poder adquisitivo, etc Después de algún tiempo - puede significar varios años - suministrarán poder adquisitivo en el equilibrio y la economía comienza a crecer de nuevo.

Imperialismo

Durante la década de 1800, se desarrolló la industria fuerte en una serie de países capitalistas y ha permitido a los capitalistas a acumular enormes cantidades de capital. Si bien no hubo suficientes oportunidades de inversión rentables en estos países para absorber todo este capital,  los capitalistas buscaron en el extranjero.

La competencia por las oportunidades rentables de inversión, cuotas de mercado, mercancías, etc se hizo internacional y condujo a una red imperial en todo el mundo en el que menos del 1% de la población mundial controla la economía global. La consolidación y la formación de monopolios u oligopolios internacionales han llevado a cabo de forma continua.

Hoy, las aproximadamente 500 empresas para el 65% del comercio mundial. Por ejemplo, dominó el comercio internacional de granos de las tres empresas que son más o menos desconocidos para el público - Cargill, Dreyfuss y Archer Daniel Midlands.

Nota: Durante el 1920 - y los años 30 eran de una profunda crisis económica en el sistema capitalista y las sociedades fascistas desarrollados en algunos países. Es importante entender que el fascismo es una forma específica de capitalismo.

Origen del 1ero. de Mayo

La feliz idea de instaurar un día de fiesta proletaria para lograr la jornada laboral de ocho horas nació en Australia, donde ya en 1856 los obreros habían decidido organizar un día completo de huelga, con mitines y entretenimiento, como una manifestación a favor de la jornada de ocho horas. Se eligió el 21 de abril para esa celebración.

Al principio los obreros australianos pensaban en una única celebración, aquel 21 de abril de 1856. Pero como esa primera celebración tuvo un efecto muy fuerte sobre las masas proletarias de Australia, animándolas con ideas agitadoras, se decidió repetirla todos los años.

Efectivamente: ¿Qué podría proporcionarles a los trabajadores más coraje y fe en su propia fuerza que un paro masivo, decidido por ellos mismos?

¿Qué podría proporcionarles más valor a los eternos esclavos de las fábricas y de los talleres que el reconocimiento de su propia gente?

Por eso, la idea de una fiesta proletaria fue rápidamente aceptada y comenzó a extenderse de Australia a otros países, hasta conquistar finalmente todo el mundo proletario.

Los primeros en seguir el ejemplo de los obreros australianos fueron los norteamericanos.

En 1886 se fijó el 1º de mayo como el día de la huelga universal. Ese día, 200.000 trabajadores abandonaron sus lugares de trabajo y exigieron la jornada laboral de ocho horas. Más tarde, la policía y el hostigamiento legal impidieron por muchos años la repetición de esa gran manifestación.

Sin embargo, en 1888 restablecieron su decisión y fijaron el 1º de mayo de 1890 como el día de la siguiente celebración.

Mientras tanto, el movimiento obrero en Europa se había fortalecido notablemente.  La expresión más poderosa de este movimiento ocurrió en el Congreso Internacional Obrero de 1889. En ese Congreso, al que asistieron 400 delegados, se decidió que la jornada de ocho horas debía ser la primera reivindicación. El delegado de los sindicatos franceses, el obrero Lavigne de Burdeos, propuso difundir esa reivindicación en todos los países mediante un paro universal. El delegado de los trabajadores estadounidenses llamó la atención de sus camaradas sobre la decisión de ir a la huelga el día 1º de mayo de 1890, por lo que el Congreso fijó esa fecha para la fiesta proletaria universal.

Los obreros, al igual que treinta años antes en Australia, pensaban solamente en  una única manifestación. Ese 1º de mayo de 1890 el Congreso había decidido que los trabajadores de todos los países se manifestarían juntos por la jornada de ocho horas. Nadie había hablado de repetir la celebración en años siguientes. Naturalmente, nadie podía predecir el enorme éxito que tendría esa idea ni la rapidez con que sería adoptada  por la clase obrera. Sin embargo, fue suficiente celebrar el 1º de mayo tan sólo una vez para que todos comprendieran y sintieran que debía convertirse en una institución anual y permanente.

El 1º de mayo significaba establecer la jornada de ocho horas. Pero aún después de haber logrado este objetivo, ese 1º de mayo no fue abandonado. Mientras continúe la lucha de los obreros contra la burguesía y la clase dominante, mientras todas las exigencias no hayan sido satisfechas, el 1º de mayo continuará siendo la manifestación anual de esos reclamos. Y cuando lleguen días mejores, cuando la clase obrera del mundo haya logrado su objetivo, es probable que la humanidad entera también celebre el 1º de mayo, honrando las amargas luchas y los sufrimientos del pasado.

Rosa Luxemburg
(febrero 1894)

El Partido Socialista, como yo lo quiero (Clodomiro Almeyda)

• Un partido que exista y actúe movido por la firme convicción de la vigencia del socialismo, como la única salida viable a los problemas globales que afligen a la humanidad contemporánea, generados esencialmente por el capitalismo que, en la actual versión neoliberal, ha sido incapaz de resolver.

La creciente brecha entre un Norte que concentra las riquezas y un mundo en desarrollo cada vez más empobrecido, los enormes bolsones de miseria en el seno de los países ricos, el deterioro del medio ambiente, el consumismo irrefrenable y el consiguiente despilfarro de recursos que originan el armamentismo y el militarismo y el vacío espiritual en que se encuentra sumido occidente, son problemas, todos, que pueden encontrar solución en el marco de una opción política por la razón, la justicia y la libertad que define al socialismo, y que se enfrenta a las irracionalidades, opresiones e iniquidades de toda índole que caracterizan al capitalismo contemporáneo.

El fracaso de los llamados socialismos reales no compromete los valores socialistas, ya que son consecuencia de una deformación autocrática y burocratizada, de un intento por alcanzar el socialismo a marchas forzadas, aisladamente y en sociedades económicamente atrasadas, sólo en un marco de exagerado centralismo y de ineficiencia operativa, todo lo cual lo colocó, cada vez más, en crecientes condiciones de inferioridad para competir con el capitalismo, más flexible y receptivo a los desafíos de la modernidad.

• Un partido que represente una acción por la justicia y la razón y capaz de levantar una alternativa democrática avanzada frente al neoliberalismo, al populismo demagógico y al testimonialismo contestatario, para que sea apoyada por las grandes mayorías nacionales y encamine a Chile en la dirección del socialismo.

• Un partido que se empeñe por terminar exitosamente la tareas del gobierno de transición, de democratizar profundamente al país, sacando adelante las reformas propuestas de orden constitucional y modificatorias del actual antidemocrático régimen electoral.

• Un partido que promueva, además, un debate nacional destinado a redefinir el rol de las Fuerzas Armadas en la comunidad chilena, concibiéndolas como una fuerza obediente, de una razonable magnitud acorde con las nuevas condiciones mundiales y latinoamericanas y compatible con una racional destinación de los recursos fiscales. Todo, en el contexto de la construcción de una nueva cultura política militar de raigambre democrática, moderna y progresista, adecuada a los tiempos que vivimos.

• Un partido que promueva una política económica para la actual situación nacional que, manteniendo el control sobre los factores macroeconómicos y combatiendo sin reservas los brotes inflacionistas, oriente a la economía nacional en función de las necesidades populares, otorgando la adecuada primacía al gasto social en salud, educación y vivienda y procurando una más justa distribución de los frutos del crecimiento económico en provecho de los sectores populares.

• Un partido cuyo programa económico compatibilice la necesaria inserción de Chile en la economía internacional vía desarrollo de las exportaciones con el mayor valor agregado posible, con la sustitución de importaciones que sea factible producir en el país sin artificiales proteccionismos y le otorgue debida prioridad al proceso de integración económica latinoamericana, profundizando los vínculos de toda índole con los países del Cono Sur, especialmente con Argentina.

• Un partido cuyos planteamientos económicos sepan conjugar adecuadamente los roles del plan y del mercado y de las distintas formas de propiedad, en el marco de una economía mixta que procure optimizar el aprovechamiento de los mecanismos o instituciones capitalistas, en función del desarrollo económico y de las necesidades básicas de la población, con la mira estratégica de ir creando las condiciones para la emergencia del socialismo.

• Un partido cuya política externa refleje la raigambre internacionalista, solidaria y pacifista de los ideales socialistas, que enfatice la histórica dimensión latinoamericanista y bolivariana de la política internacional del partido y, en ese marco, procure aprovechar las amplias posibilidades que se ofrecen para la cooperación internacional con el término de la guerra fría.

• Un partido que denuncie y resista con fuerza los intentos norteamericanos de constituirse en tutor de los pueblos a través de un abierto intervencionismo; que apoye los esfuerzos por coordinar las políticas de los países latinoamericanos, para enfrentar problemas comunes; que establezca sin reservas relaciones diplomáticas con Cuba y que reafirme la tradicional política chilena de solidaridad con los pueblos oprimidos y las víctimas de las represiones, concediendo, desde luego, el asilo diplomático a los perseguidos políticos.

• Un partido que reconozca en un Estado democrático de derecho, fuerte y descentralizado, el principal intérprete de los intereses populares y nacionales, y, en consecuencia, el sujeto político que con perspectivas estratégicas oriente e incentive el quehacer nacional en los diversos ámbitos de la sociedad, en favor de una sociedad siempre más justa, más humana y solidaria.

• Un partido integrado y pluralista, con una autoridad institucional legitimada y fuerte, sin tendencias cerradas que compitan por ganar mayor poder interno, pero sí con fluidas corrientes de opinión que busquen, merced a la discusión, la práctica y el diálogo, consensos que permitan un accionar coherente y eficaz. En síntesis, un partido enriquecido por el diálogo democrático interno y no debilitado por las luchas fraccionalistas.

• Un partido que se esfuerce por actualizar sus posiciones a la luz de los cambios producidos en el mundo y el país en los últimos tiempos, sin que esa necesaria readecuación, que todavía está en desarrollo, signifique el abandono de sus principios fundacionales y la renuncia a su historia y a los símbolos que definen su identidad y personalidad política.

• Un partido moderno y eficaz, conducido por un elenco de cuadros comprometidos y capaces y dotado de una infraestructura material, comunicacional y financiera moderna, eficiente y tecnificada.

• Un partido abierto a la comunidad y puesto a su servicio, que promueva el desarrollo de las organizaciones sociales en el seno del pueblo y no intente aprovecharse de ellas para fines estrechamente partidistas.

• Un partido que continúe esforzándose por hacer converger, en un seno, a las distintas vertientes de izquierda de signo socialista, con miras a robustecer la tendencia a hacer del socialismo chileno el principal actor político del campo popular. Y, en ese contexto, un partido que mantenga un entendimiento estratégico con el PPD, poniendo término a la doble militancia y creando las condiciones para una creciente convergencia entre ambos partidos.

• Un partido que centre su política de alianzas en el fortalecimiento de la unidad de todas las fuerzas democráticas, que se expresan hoy en la Concertación de Partidos por la Democracia y que sirven de sustento al gobierno de transición que encabeza el Presidente Aylwin.

• Un partido que se proponga prolongar y desarrollar la Concertación en el futuro, para continuar dándole al país un gobierno realizador y justiciero que priorice, ahora, el pago de la deuda social contraída con el pueblo, de resultas de la política antipopular de la dictadura militar.

• Un partido que aspire a que, en las próximas elecciones presidenciales, el candidato de la Concertación provenga de las filas socialistas, reflejando la decisiva gravitación de las fuerzas de izquierda y de avanzada democrática en la política chilena.

• Un partido, en fin, que recoja el legado de Salvador Allende, en cuanto compromiso entre la democracia y el socialismo, lealtad al pueblo y a los principios, y ejemplar y permanente llamado a la unidad de las fuerzas democráticas, de izquierda y socialistas, como la más preciada herramienta para dar satisfacción a las legitimas aspiraciones populares y nacionales.

(1) Clodomiro Almeyda Medina - Artículo publicado en el diario La Nación, el 9 de julio de 1992.